Por @ivanvillanua
Seré breve esta semana. Después de confirmar que poco a poco los propios jugadores han ido desterrando de su memoria la figura de un tipo que lo único que les ha hecho es daño (el primer paso es abandonar esos famosos grupos de whatsapp donde hace más daño psicológico tenerlo como miembro que otra cosa), y tras la confirmación de que cualquier vinculación con el acusado es ya pasado, es el momento de ayudarlos.
Los clubes las pasan canutas para sobrevivir. Quien piense que presidir una sociedad deportiva es sinónimo de ganar algunos euros extra es que, realmente, no conoce la idiosincrasia de unos grupos sociales donde se pierden más horas y pelos de la cabeza que en cualquier otra faceta de nuestras vidas. Nadie te ayuda, te tienes que buscar la vida y, si tienes derecho a alguna subvención, no llegarán por ley hasta pasados unos meses. Hablo de la generalidad. No de las maniobras oscuras que hizo quien todos ya sabemos (me niego a nombrarlo).
Con todo esto imaginen que, encima, quien dirige el tema resulta ser un delincuente que, sin temor a nada, no solo confiesa su delito sino que, encima, tiene la desfachatez de ir a tomar un café al bar del barrio de Salamanca que más los ha apoyado y que más decepción se ha llevado con todo esto, o después de una declaración en comisaría, se dedica a repasar los artículos de opinión de periodistas como los que publican en Deporpress. Vamos, la cosa de cabeza no pinta demasiado bien.
Si este individuo piensa que, con todo esto, el Uruguay morirá por el camino se ha equivocado. Porque somos demasiados los que tenemos bien claro que hay que ayudarlos. A lo mejor morimos en la orilla, pero webs no nos faltarán a ninguno para nadar hasta que el corazón no pueda más. Eres historia. Pasado. Del chungo. El presente, ahora, se escribe con la palabra «ilusión» delante y el viernes vamos a demostrar que, en las manos de la sociedad chicharrera, el Uru vivirá mejor.
Los espero a todos el viernes en el Santiago Martín. 5.000 asientos hay. Que no quede ni uno libre. Por orgullo o por lo que sea. A estos pibes hay que ayudarlos. Y es la hora de la solidaridad de todos. Adelante.