Por @pabloalbelo
Llevamos semanas en el entorno del CD Tenerife esperando más refuerzos. Más fichajes que completen la todavía escasa plantilla tinerfeñista de cara a la próxima campaña. Solamente dos han sido los recientes fichajes: un segundo delantero y un central, así que todavía la afición espera el traspaso del delantero, el hombre gol, esa figura que debe hacer vibrar al Rodríguez López la próxima temporada con tantos y que haga soñar a una afición que espera desde hace años una alegría en forma de Primera División. O, al menos, de intentar disputar el ascenso. Todo eso, en una temporada que no tendrá derbi, por lo que la falta de alicientes es más patente que nunca.
Por tanto, muchas veces utilizamos la expresión fichaje ilusionante para intentar llenarnos de moral de cara a la campaña que debe empezar. Pero, ¿qué es un fichaje ilusionante? Esta es una pregunta que me hago en los últimos días, tras conocer la posibilidad de que Nino recale en el conjunto blanquiazul. Estamos hablando de un hombre de una calidad innegable, que dejó una huella imborrable en la afición del Rodríguez López y que sería un revulsivo de moral. Pero, también estmaos hablando de un hombre de 35 años y que marcó la temporada pasada 11 goles en 41 partidos, una cifra que si la pusiésemos en otro nombre menos conocido nos parecería escasa. Por tanto, tengo más o menos claro el concepto fichaje ilusionante, aunque sí sé seguro que Nino cumpliría con los requisitos para que la afición volviese a confiar en su equipo.