Redacción Deporpress | «No le he dicho nada al árbitro para que me expulsara, solo salí para dar unas órdenes, me hubiera expulsado aunque me hubiera tocado la nariz». Así justificó Julio Velázquez, entrenador del Real Murcia, la decisión del árbitro Pablo González Fuertes en el partido que medía a su equipo con el Real Zaragoza en La Romareda y que finalizó con empate a cero.
Ocurrió en el minuto 88 y fue por doble amonestación (la primera fue en el 74). En el acta, el colegiado expone que fue «por salir reiteradamente del área técnica, habiendo sido advertido con anterioridad». Pero al preparador pimentonero no le sucede por primera vez en esta Liga. Es la tercera vez que le expulsan, lo que podría conllevar un castigo mayor del habitual y que se cifra en dos partidos sin poder sentarse en el banquillo. Lo que sí es seguro es que no podrá hacerlo ante el Tenerife el próximo 4 de enero.