Por @ivanvillanua
No me gusta el andar de la perrita. Y no es porque, como al resto, no me vaya la movida de que siempre haya opiniones diferentes en asuntos como este del Tenerife y su futuro. Pero me temo que, desde hace un par de semanas, se ha apartado la educación en el debate para atravesar límites que no solo me preocupan sino que, en ocasiones, me provocan náuseas.
Basta con abrir Twitter para observar que la batalla de los 140 caracteres ha comenzado. Los hay que apoyan a Cervera, los que quieren que Pier sea presidente, los que desean que el técnico abandone el club cuanto antes, los que no ven a el exblanquiazul como máximo dirigente y los que no tienen muy claro en qué punto de la balanza están aunque les chifla picar al personal. Pero no todo el mundo encaja de la misma manera las críticas y comentarios y ocurre que, en esos casos, la barrera de la educación se salta para dar rienda suelta al insulto y el menosprecio.
Este no es el camino. Por mucho que cueste entender el prójimo en sus argumentos contrarios al del resto. No es el camino porque, como bien dije hace poco en esa red social, desde la época de Javier Pérez no veía tanta violencia verbal. Y en más de una ocasión, en aquellos tiempos en los que no había red social, los mensajitos terminaban en citas a las afueras del estadio en los que había que separar al personal para que no se majaran a piñas.
Nos está faltando madurez. A todos. Educación a la hora de moderar los comentarios y encaje cuando recibimos las críticas. El futuro de la presidencia y la situación deportiva se han convertido en granadas de mano propicias para generar todo tipo de improperios. A eso, súmenle cuando alguno ni las huele (porque el resto de sus compañeros en los otros medios han trabajado más y se lo han currado para dar noticias), y molesto termina llamando al club poniendo a parir a los compañeros y acusándolos de todo. Que alguno hay. Se los aseguro.
El entorno blanquiazul necesita un respiro. Una tregua. No puede ser que cuando ganamos todo sea un jardín de rosas y cuando perdemos la fiesta del zas en toda la boca. La plantilla necesita un empuje, un poco más de cariño. Ayer se demostró. Centremos nuestra energía en ellos. En ayudarlos a conseguir los 50 puntos cuanto antes.