por @juanjo_ramos
El Tenerife se ha vuelto a enredar. Esta vez ha sido con la dirección deportiva. Pasadas dos semanas desde la salida de Alfonso Serrano, sufre ahora las consecuencias lógicas de entregar en bandeja de plata la cabeza del vallisoletano para calmar a las masas sin tener atado un sustituto. A eso hay que añadir la promesa de traer, no más tarde de la primera semana de diciembre, a un nuevo profesional que se hiciera cargo del área deportiva y acometiera los necesarios movimientos de enero.
Llegados a la fecha anunciada como tope hay dudas. Dudas sobre la conveniencia de aceptar las peticiones del candidato número 1, Víctor Moreno, porque supondrían dar un giro radical a la metodología de trabajo e incorporar a tres profesional al club: el conquense y dos ayudantes. Y es que el Tenerife no necesita para ahora mismo cambiar la fórmula que le dará resultados a medio plazo, sino acertar a corto. ¿Es este hombre el adecuado para conseguirlo? No lo sé.
Pero hubiera resultado infinitamente más sencillo sentarse en la sala de prensa con Alfonso Serrano, anunciar que se marcharía en febrero y que su último servicio al club sería el mercado de invierno. Ventana de fichajes, por cierto, que se le solía dar especialmente bien.
Como quiera que primó la necesidad de darle salida para calmar al venenoso entorno, la segunda posibilidad pasaba por la promoción interna. Esto es, formar una comisión deportiva en la que se integraran Sesé Rivero, Toño Hernández y Ricardo León junto a José Luis Oltra para sacar adelante la reestructuración urgente que necesita la plantilla.
Nadie mejor que los profesionales que están dentro del CD Tenerife en estos momentos para saber quiénes sobran y qué perfil de futbolistas hace falta para mejorar el equipo a partir del primer mes de 2019. Si la entidad blanquiazul no confía en ellos ni en este tipo de situaciones, ¿para qué les paga un sueldo? Yo creo en la capacidad de todos ellos, en sus conocimientos y sé que lo harían bien.
Debate distinto es si se le puede dar continuidad a esa idea a partir de febrero. Pero solventado el mercado invernal, el club enriquecería sus opciones a la hora de buscar un nuevo director deportivo. ¿Por qué? Pues porque profesionales que ahora están centrados en mejorar sus plantillas sí se plantearían embarcarse en otro proyecto a partir de ese momento y con la perspectiva, entonces sí, de unos meses de adaptación a la nueva metodología de trabajo.
Incluso en el caso de Víctor Moreno, resultaría más lógico que su llegada se produjera en febrero con vistas a trabajar en el siguiente proyecto. De llegar ahora tendría que tomar decisiones importantes en menos de tres semanas, lo que le deja un plazo de tiempo realmente corto para analizar el problema. ¿Y si falla en este mercado? ¿Se busca otro director deportivo para el siguiente curso?
Creo que el Tenerife debe desenredar lo enredado, quedarse con lo de casa y tomar una decisión que condiciona el futuro deportivo de los próximos años con calma y el mayor número de opciones sobre la mesa.