Por @juanjo_ramos
Es semana de desilusión, de tristeza, casi de silencio. Cuando el proyecto del Tenerife se tambalea surgen las dudas, se señalan culpables y se piden cabezas. Por eso, he querido abordar esta cita semanal con ustedes de otra forma. Como si de un elenco de actores se tratara, toca referirse a la responsabilidad de cada uno en el asunto.
Los jugadores.- Creo que pueden hacer más. No hablo de falta de compromiso ni de desidia. Es evidente que se trata de un grupo sano y con buenas intenciones. Pero la cantidad de errores individuales (tanto en el apartado defensivo como en el ofensivo) evidencian la necesidad de ir un paso más allá en la concentración, la agresividad y la ambición. Las ganas de hacer las cosas bien han supuesto un añadido de presión, pero no pueden servir como parapeto. Ha llegado el momento de trasladar las palabras de autocrítica de la semana al campo.
El entrenador.- José Luis Martí no ha encontrado el once ni el dibujo ideal. Hemos visto al equipo jugar con dos pivotes y con tres, con un mediapunta jugón o uno rápido, con un delantero o con dos… ¿Pero y la idea? El Tenerife juega demasiado abierto, comete errores capitales en las dos áreas y no cumple lo que viene pidiendo su técnico en estas 11 semanas: tocar más rápido y con mayor precisión. Sobra decir que igual es que no tiene hombres capacitados para hacerlo. Y, en ese caso, ¿no conviene cambiar la idea? Martí debe mejorar además en el manejo de los partidos durante los mismos. Sus decisiones deben influir más y para mejor en sus futbolistas.
El director deportivo.- Es el eslabón débil de la cadena y el blanco de las críticas más facilón. Pero resulta sorprendente que, en solo 11 jornadas, se pueda decir que los fichajes de esta temporada han resultado un fracaso. A mi juicio, solo Álex García y Crosas están por debajo de las expectativas. De momento. ¿Y si mejoran? Nivel tienen. Alfonso Serrano ha realizado incorporaciones fallidas. Más de las deseadas seguramente. Pero también es el hombre que trajo a Choco, Martí, Moutinho, Javi Lara o Saúl. Todo durante la pasada temporada. Después de eso, ¿de verdad había que echarlo? Su contrato acaba en junio. Es sencillo: esperemos a ver qué logra el Tenerife. Si ni siquiera pelea por el play off, basta con no ofrecerle la renovación.
El presidente.- Con respecto a Miguel Concepción me queda la duda de si debió aplazar la salida de Nano. Pero solo por el momento. Porque quedaban cuatro días para el cierre del mercado y era casi imposible encontrar un sustituto de garantías. Pero la operación era buena económicamente (3,2 millones es el traspaso más caro en Segunda en muchas temporadas) y era lo que deseaba (y en lo que insistía) el jugador. ¿Debió dejarle aquí a disgusto como hizo con Bertrán y Nino el año del descenso a Segunda B? ¿De qué sirvió entonces?
La afición.- No tiene culpa de nada. Está cansada de ver lo mismo cada temporada. Es lógico. Pero pedir cabezas no va a ayudar a ganarle al Rayo. Pedir paciencia, en estas circunstancias y en el fútbol actual, es difícil. Pero supone hacer algo distinto a las últimas temporadas en las que las destituciones y el mal ambiente no trajeron mejoras sustanciales.
Los medios.- ¿Qué se nos puede pedir? Rigor. Informar sin intereses. De todo lo expuesto, es en lo que más pesimista soy.