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El ejemplo de Benítez

Por @juanjo_ramos

La vida cambia en un momento. También en el fútbol. Lo sabe Rafa Benítez que, tras ascender al CD Tenerife, se marchó al Valencia CF y lo hizo campeón de dos Ligas y una Copa de la UEFA. Y sin embargo, el 15 de diciembre de 2001, apenas unos meses después de asumir el cargo, estuvo a un paso de ser destituido. Su equipo perdía 2-0 en Montjuic ante el Espanyol. Al descanso todos hablaban ya de posibles sustitutos. Pero el conjunto che le dio la vuelta y se impuso 2-3. Aquella remontada fue un punto de inflexión.

José Luis Martí necesita algo así. Su crédito se ha agotado. A ojos del presidente, es el máximo responsable de que el equipo tinerfeño no haya adquirido una identidad de juego definida ni compita al nivel del resto de candidatos. En esta tesitura, Miguel Concepción solo espera una indicación de Alfonso Serrano para apretar el botón nuclear. Puede que, si las cosas no salen bien este domingo, ni sea necesaria esta indicación.

Pero como Benítez, al todavía entrenador blanquiazul le queda una bala en la recámara. Se trata de dar un giro radical y a lo acontecido en las 22 jornadas anteriores. Este giro pasa por dotar de estabilidad al once inicial, a la fórmula de juego y hasta a la convivencia del grupo, donde todavía seguimos distinguiendo entre viejos y nuevos. Sin que futbolística y humanamente sean un todo.

Si me obligan a apostar les diría que veo a Martí más en el colorín colorado que en ese momento de las películas americanas en el que, cuando todo parece perdido, emerge el héroe con un acto audaz que da esperanza a los buenos y los devuelve al camino correcto para alcanzar la victoria. Pero sigamos delante de la pantalla, bien atentos, a ver si el guión nos reserva esa sorpresa, ese giro argumental que nos encamine hacia el final feliz y no al sacrificio de uno de los protagonistas. No sea que esto acabe como la Boda Roja de Juego de Tronos.