Redacción Deporpress | El día de la cantera. Cuando parecía que el partido acabaría sin goles por tercera vez en ños últimos cuatro partidos en el Heliodoro, la conexión de Geneto entre Ethyan y Teto permitió abrir un marcador que poco después cerraría Bodiger para amarrar tres puntos que son definitivos para la salvación como primer paso (que ya estaba medio andado) y seguir a seis puntos del playoff, con 12 por jugar.
Hablar de la posibilidad de meterse en esa pelea parece una quimera, y más cuando este mismo equipo que fue líder tras diez jornadas, no fue capaz de sumar tres triunfos seguidos. Por eso hoy, más que la victoria, hay que celebrar que dos canteranos acercaron un triunfo merecido, justo el día en el que el Tenerife B después de 14 temporadas conseguía ascender y dejar atrás la Tercera División, y que incluso el Tenerife C se acerca un poco más precisamente a esa categoría.
Fue el gol de la cantera que cantamos todos y que pudimos hacer antes si Ángel hubiera logrado materializar alguna de las tres inmejorables oportunidades de gol de las que dispuso. Hoy falló en su especialidad, pero siempre está, siempre la tiene. Es un don que posee y un valor incalculable para el equipo.
Da pena pensar qué podría haber hecho este equipo con solo un poco más de continuidad, con un juego más definido, una identidad, y no ‘plegarse’ primero ante las virtudes del rival independientemente de su escudo, para intentar anularnos y, a partir de ahí, cazar algo. Ese Tenerife que se descuida por temor al daño que te puedan causar es el que ha impedido que en esta recta final los de Asier Garitano estuvieran en disposición de, al menos, poder ilusionar a una afición increíble. Permítanme una última broma, que no trata de ser de mal gusto. Pero justo en el día en el que el entrenador blanquiazul no se sentó en el banquillo, mejor rindieron sus jugadores en líneas generales.