Por @juanjo_ramos
El tinerfeñismo ha despertado. Asisto en las últimas semanas, en realidad ya desde los últimos meses de Liga, a una reacción en las redes sociales y en la calle ante lo que muchos seguidores blanquiazules consideran una agresión hacia su equipo. Las críticas exacerbadas, interesadas y carentes de medida están recibiendo cumplida respuesta. La afición ha dicho basta. Ha empezado a cuestionarse el porqué de esa inclemente persecución hacia todo lo que haga el club insular, olvidando incluso en los últimos tiempos hasta un recomendable disimulo.
La gente se pregunta por qué siempre son atacados los mismos personajes y por qué se obvian en las críticas algunas actitudes nada positivas para la entidad de otros, a los que se defiende con uñas y dientes desde esos mismos sectores. Solo hay que ver la escasa, casi nula, aceptación que tienen los predicamentos de aquellos que solo buscan generar división y un sentimiento de pesar y pesimismo en el entorno blanquiazul.
Después de una temporada que podemos considerar un fracaso, porque no se trata aquí de silenciar la realidad, los tinerfeñistas quieren ilusionarse con el nuevo proyecto. Y tampoco se trata aquí de engañarse, pero sí al menos de informar con un mínimo de decencia y opinar con las reservas propias del que no sabe y, si se tiene buena intención, del que concede un margen de confianza.
Poner en duda desde el minuto uno, incluso antes, la campaña de abonos, el spot publicitario, la política de fichajes o incluso el mensaje del club solo puede tener un objetivo: el de medrar, dañar, destruir…
Convendremos en que Concepción no es el presidente ideal, Serrano no es el director deportivo ideal e incluso que el menospreciado Pedro Rodríguez Zaragoza tampoco es el director general ideal. Muchas cosas, en definitiva, pueden mejorar en el CD Tenerife. Pero no todo se hace mal y no es de recibo criticar lo que ni siquiera se ha hecho.
Por eso, lo justo sería recordar que los medios de comunicación y el entorno blanquiazul también distan de lo ideal. Solo desde la autocrítica, desde la unidad y desde la mesura a la hora de valorar las decisiones y resultados del Tenerife podemos ayudar y hasta crecer al mismo ritmo que lo hace nuestro equipo.
Lo escribe uno que también comete errores, pero al que no le podrán decir jamás que se adueña de las noticias ajenas, se equivoca en sus informaciones, vende obviedades como noticias o tiene mala intención en sus opiniones.
No pretenden estas líneas censurar a nadie. Más bien se trata de compartir la alegría que me genera el hecho de observar que ustedes, que tanto quieren al CD Tenerife, se van dando cuenta de quién es quién. Y sobre todo, están alerta para no caer en ese círculo vicioso de las críticas inmisericordes e interesadas.
Hagámosle caso a Joseba Etxeberria. Pensar en la jornada 42 solo desgasta. Ganemos el primer partido, luego el segundo… No antes. Y cuando lleguen las dificultades, en forma de lesiones o malos resultados, empujemos para salir del bache. En ese tránsito cabe la crítica, siempre que sea constructiva. Lo que, a mi juicio, no cabe es la ansiedad, la desesperación y la permanente búsqueda de culpables. Estamos ante una temporada, la 18/19, que será especialmente competitiva en Segunda. Disfrutemos del camino. Ésa es la mejor manera de llegar a la meta en las mejores condiciones.