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El descuido (6-6-14)

Por @pabloalbelo

El capítulo vivido este jueves en el entorno blanquiazul parece sacado de una novela de ciencia ficción. Cuando el día parecía que tocaba a su fin y amenazaba con dejarle paso al viernes, las redes sociales empezaban a echar humo. A mí me gusta citar las fuentes, por lo que es digno de mención que el descubrimiento fue del amigo Óscar Herrera, quien mostró a través de Twitter una serie de imágenes de Ayoze Pérez con la camiseta del que será su equipo la próxima temporada. La cuenta @juanbonales publicó hasta cinco imágenes donde se podía ver al tinerfeño en St. James Park posando con su nueva elástica, con quien será uno de sus preparadores e, incluso, haciendo una entrevista para un medio de comunicación.

Hasta aquí, los hechos. Ahora, el torrente posterior sí que lo hubiera firmado la misma Agatha Christie. Primero, la cuenta, propiedad del padre del agente del jugador, desapareció de Twitter, como si eso provocara que a todos nosotros se nos borrara la mente y ya no nos acordáramos de qué había pasado, al más puro estilo Men in Black. Luego empezó a circular, impulsado por los vasallos twiteros y radiofónicos del representante del jugador, la versión de que fue un descuido. Casi cuela. Cinco tuits, con textos elaborados de alabanza al jugador y a su representante no parecen algo descuidado. Más bien una forma de hacer daño y de mostrar qué bueno soy.

Y por último, la normalización. Que las fotos ya estaban, que ya se había pagado la cláusula y que el chico no había hecho nada malo. Y miren, algo sí que es cierto. El chico no ha hecho casi nada malo. Porque quizás se le puede achacar que no forzara para estar en la última intentona de playoff ante el Murcia, aunque fuese difícil. Pero, de resto, todo lo ha movido su entorno. El mismo que nos quiso hacer creer que el chico se marchaba al Oporto mientras inflaba su cuenta corriente a costa del talento del futbolista. Un entorno que se ha encargado de tapar una operación tan oscura como, creo, poco beneficiosa para el futbolista. Y sobre todo, un entorno que permite que un jugador que ha sido muy querido por la afición, se vaya de esta forma tan mala solo por unos euros de más. Así que de descuido nada…