Redacción Deporpress | Recorrer en bici una isla, cada día, durante una semana. Esta es la gesta que ha realizado Javier Díaz, un ciclista amateur que solo busca la superación personal a través del deporte. A raíz del confinamiento, «estaba sin trabajo y para no darle muchas vueltas a la cabeza en casa, me puse a entrenar. El año pasado ya tuve la oportunidad de dar la vuelta a la Isla de Tenerife y me plantee que si pude hacerlo, podía intentarlo con el resto de islas». A partir de ahí, «miré las conexiones para ver si era viable, porque lo bueno era hacerlo en siete días, siete islas, sino no lo veía como un gran reto. Entrené julio y agosto, y ya me fui convenciendo de que la idea era factible».
Sin una gran experiencia encima de las dos ruedas, «había hecho el Camino de Santiago desde París, que es un poco más largo de lo convencional, y había hecho la vuelta a la isla pero no entreno en un equipo ni soy un fanático de la bici, va por épocas. Es más, por tener, no tengo ni una bici«. En este sentido, “una de las cosas que más me enorgullece es que la bici tiene 10 años, creo que es de tercera mano. Prácticamente fue su último servicio porque para repetir la hazaña, no creo que esté», asevera entre risas.
En cuanto al itinerario, «lo hice teniendo en cuenta las conexiones con El Hierro, ya que hay una compañía que viaja y solo hay un día a la semana en el que puedes hacer ida y vuelta». De esta manera, «empecé en La Palma, La Gomera, El Hierro, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote. Lo hice por cercanía más que nada y de lunes a domingo«. En el mes de septiembre fue cuando realizó este reto y recuerda que «la isla más dura para mí, sin lugar a dudas, fue La Gomera. Y eso que era el segundo día pero era un sinfín de subidas y bajadas, sin tramos para soltar las piernas. Fue la más dura en cuanto a relieve, pero ahora bien, en Gran Canaria tuve un momento crítico porque me equivoqué de camino«.
Así, a la altura de Mogán, «la carretera estaba cortada y tuve que subirme en un taxi para pasar al otro lado porque por la autovía no puedo circular. Pensaba que ese sería mi único problema, pero luego me equivoqué de camino, perdí una hora de esfuerzo, sufrimiento y tensión, porque me metí en la carretera antigua de la Aldea que lleva cerrada 4 años. Reconozco que cuando llegué a Agaete casi lloro. Verlo al fondo y no poder pasar, me hizo sentir una gran impotencia. Sin duda, fue el día más duro, anímicamente y, sobre todo, mentalmente«.
Una vez concluyó la etapa en Gran Canaria, «me quedé sin batería en el móvil, el restaurante no me dejaba pasar porque no tenía mascarilla, luego estuve esperando una hora a un taxi, a la intemperie después de 2 horas en bici porque tenía que ir hacia Las Palmas desde Agaete. Me quedaba Fuerteventura y Lanzarote, que aún siendo largas no eran muy exigente en cuanto a relieve, pero supe que lo iba a conseguir«, asegura.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Sé que hay gente buenísima capaz de hacer esta gesta. Lo duro es lo que está detrás».[/quote]
Durante toda la semana, «iba solo, el único apoyo personal que tuve era cuando llegaba a Tenerife». Incluso, «tuve que gastarme un dinero importante en taxis porque por la logística necesitaba trasladarme de un lado a otro de la isla, en función de dónde empezara y terminara». Reconoce que, en el plano puramente deportivo, no es algo complicado, «sé que hay gente buenísima capaz de hacer esta gesta. Lo duro es un poco lo que está detrás, los madrugones, los barcos a horas intempestivas y con el aire acondicionado a tope. Yo iba con lo mínimo y repetía el maillot, lo lavaba como podía y me lo volvía a poner al día siguiente, todas esas complicaciones de llegar, dormir poco, cenar lo que podía para acostarme pronto, etc., hacen que sea una cuestión más mental que física«.
Sin embargo, «hay momentos únicos. Por ejemplo, un despertar en Corralejo, salir casi de noche y estar por las dunas solo y ver el amanecer, ver la imagen de la bici proyectada sobre las dunas. Ese recuerdo ha pasado por mi cabeza varias veces. O cuando terminaba la etapa y comer una buena carne. Algunos puntos de los recorridos también, todas las islas son increíbles la verdad, e ir de un lado a otro en pocos días ha sido de lo más gratificante«.
Pasado las semanas, echa la vista atrás y reconoce que no sabe si repetirá, aunque «los que me conocen dicen que sí que lo haré, pero intentaré hacer algo diferente. No me gusta mucho repetir, incluso puede que me centre en otras modalidades que me gusten más o me supongan otro reto, por ejemplo, realizar algún triatlón. Es algo que tengo pendiente«, concluye.