Por @JF_Rojas
En el Tenerife se aferran estos días al derbi del domingo para no contemplar la evidencia de que la cosa no va. Imagino que en el club confían en que una victoria ante Las Palmas lo resetee todo para empezar de nuevo. No les falta razón. Con el nivel de exigencia reinante en la Isla desde hace lustros, una victoria ante los amarillos concedería crédito suficiente para seguir buscando un funcionamiento medianamente fiable. La cuestión sin embargo es cómo conseguirla. Porque por mucho que estos partidos se desarrollen en una burbuja al margen de la lógica de la competición, lo cierto es que los argumentos futbolísticos que nos han ofrecido de momento son mínimos.
Alguna gente, bienintencionada, dijo ver signos de recuperación en el partido ante el Valladolid. Yo por desgracia sólo fui capaz de sumar a los defectos que ya conocía otros nuevos como la indefinición de la propuesta. Cervera sigue entregado a la nostalgia del pasado sin querer ver que el equipo del que dispone es diferente. En la obstinada búsqueda del bloque agresivo y sólido del año pasado el entrenador sacrifica otros caminos que podrían ser más útiles. En Valladolid dejó fuera a dos de sus futbolistas más determinantes repitiendo la fórmula de la temporada anterior pero tampoco resultó. El primer gol del Valladolid desnudó su apuesta evidenciando que no se pueden poner todos los huevos en el mismo cesto porque los partidos cambian.
El gran reto del Tenerife de este año residía en amortiguar el efecto de la salida de Ayoze Pérez. Con un jugador así Cervera podía permitirse el lujo de centrar el trabajo colectivo en la solidez y la agresividad defensiva dejando que el delantero encontrara por sí solo el camino para abrir los partidos. Ahora sin Ayoze el Tenerife contaba con dos posibilidades: fichar a un futbolista de prestaciones similares o sustituir su aportación por otro plan colectivo con nuevas soluciones para el ataque. Llama la atención que cumplidas cinco jornadas y descartada la primera opción, Cervera siga aferrado al modelo del año pasado como paradigma sobre el que construirlo todo.
Este es el Tenerife que se presentará el domingo ante Las Palmas. Un equipo perdido y huérfano de estilo que se entrega a la magia imprevisible del derbi como argumento principal y casi único. En cierto modo, más que esperar que el fútbol del Tenerife gane el partido, muchos esperamos que el partido sea el que le traiga el fútbol al equipo. A veces sucede aunque sería mucho mejor acercarse al Heliodoro con expectativas más sólidas que la magia. Por desgracia, nadie esperaba que en la sexta jornada de Liga el equipo estuviera tan cogido con alfileres. Confiemos al menos en que al terminar el partido contemos con alguna certeza más porque de lo contrario el Tenerife de Cervera se estará asomando al abismo.