Redacción Deporpress | Hacía tan solo unos meses del retorno del CD Tenerife al fútbol profesional cuando llegó el día más esperado por la afición canaria: el primer derbi oficial de los últimos tres años.
Las Palmas, con un proyecto ambicioso para subir a Primera División, y el Tenerife, recién llegado desde la Segunda División B y con un proyecto basado en la cantera y el protagonismo de jugadores experimentados como Aitor Sanz, Carlos Ruiz o Raúl Cámara.
En el Tenerife, desde la temporada anterior, despuntaba un joven delantero que había tenido que salir de la disciplina blanquiazul cedido por falta de oportunidades y que al regresar aprovechó la única que le dieron. Ayoze Pérez rompió a jugar en la 13/14 y terminó la temporada con 16 goles y haciendo las maletas rumbo Newcastle.
El último gran canterano de la factoría chicharrera tuvo su gran noche ante el eterno rival el cuatro de diciembre de 2013. Un doblete para certificar un contundente 3-0 que espoleaba a los de Cervera a creer en algo más que la salvación. Ese año, cuatro canarios conformaban el frente de ataque: Suso, Cristo Martín, Ayoze Pérez y Aridane Santana. Por detrás les escoltaban Ricardo León, también canterano y autor del primer gol, y Aitor Sanz, que ya mandaba en la isla.
La línea defensiva la formaban los incombustibles Raúl Cámara, Carlos Ruiz y Javi Moyano, además de otro canterano blanquiazul, Bruno González, hoy en el Getafe. La portería era de Roberto Gutiérrez.
Ese CD Tenerife terminó consiguiendo la salvación de manera holgada, aunque la dependencia de Ayoze Pérez, que terminó bajando su rendimiento al final de la campaña, no permitió asaltar los puestos de play off.
La UD Las Palmas, por su parte, consiguió el objetivo de jugar la promoción de ascenso a Primera División, aunque todo se desvaneció en el tiempo de descuento de la final ante el Córdoba con una invasión de campo y un gol de Uli Dávila.