Por @zebendiaz
Con este titular no voy a descubrir la pólvora, claro está, pero sí quiero seguir insistiendo en la importancia que tiene el deporte para las personas en general, pero, sobre todo, para las que tienen algún tipo de discapacidad, porque el deporte es superación y también es integración. En los últimos años, la Organización Impulsora de Discapacitados ha realizado un trabajo de fondo para potenciar el deporte paralímpico, y para ello ha creado las becas OID para el deporte, una partida destinada al deporte de élite, cuyas personas tengan algún tipo de discapacidad.
El ejemplo lo tenemos en nuestro deportista más laureado, Toni Franco, un cacereño que lucha por su sueño de ir a Río de Janeiro para hacer grandes cosas en las Paralimpiadas. Toni es de esas personas que dejan huella, porque es agradecido, buena gente y un claro ejemplo de superación. Este triatleta vive para el deporte y viaja por todo el mundo mostrando sus cualidades y llevando el nombre de la OID con orgullo.
Pero no es Toni el único deportista que la OID ayuda, son muchos más, como, por ejemplo, David Soria, un trabajador de la organización que va en silla de ruedas y quiere hacer grandes cosas en el deporte. David tiene como referencia a Toni, y yo tengo como referencia a ambos. Los conozco personalmente y mi admiración por ellos es total, porque son un ejemplo de superación y de ganas de vivir.
Tengo la suerte de conocer a casi todos los deportistas que la Organización Impulsora de Discapacitados tiene becados por todo el territorio nacional y digo casi todos, porque son muchos y muchas y en todas las disciplinas. Es una pena que a una organización como esta no se le reconozca la labor por parte de las instituciones públicas, porque el trabajo que lleva realizando en materia deportiva en estos últimos años llegaría a muchas más personas, si ese reconocimiento se hiciera efectivo, porque es lo justo.
La discapacidad es un obstáculo que la vida nos pone a todos en el camino, pero todos estos obstáculos se acaban superando si te lo propones, porque no hay barreras que lo impidan, sólo las que nosotros mismos nos ponemos.