Skip to main content Scroll Top

El daño

Por @juanjo_ramos

Conviene que, en estas cuatro jornadas que quedan, no nos hagamos daño. Eso es lo más importante ahora, amén del puesto en la clasificación. Porque el Tenerife puede perder dinero sí, pero hay algo más importante en juego: el crédito.

En la temporada 13/14, este equipo nos hizo soñar con el playoff. Pero a falta de siete jornadas, encadenó una derrota tras otra hasta finalizar la competición con un rostro serio, triste, de decepción fingida. Porque aquel equipo, que se conformaba con la permanencia en agosto, fue obligado por la parte más cruel del entorno a sentirse fracasado por no acabar ante los seis primeros. Fue en ese punto, y no en la primera jornada de la temporada siguiente, cuando comenzó su posterior fracaso y la dilapidación del cuerpo técnico del retorno a Segunda División.

Ese precedente debería hacernos pensar ahora de una forma más prudente. Sobre todo si lo que se pretende es dar continuidad en el puesto a Joseba Etxeberria. Todavía una mayoría de tinerfeñistas considera que es el hombre apropiado para dirigir el próximo proyecto, pero son algunos menos que hace un mes, antes de los cuatro partidos sin ganar. No quiero ni imaginarme cuántos se bajarán del barco si los resultados no acompañan de aquí al 3 de junio.

Por eso, el habitual conservadurismo a la hora de tomar decisiones de la entidad blanquiazul resulta, en esta ocasión, lo más acertado. Hay que esperar. A nadie puede hacerle daño que la decisión sobre la continuidad del técnico se tome en un par de semanas.

A nadie puede hacerle daño tampoco que seamos algo condescendientes con la plantilla. No se trata de mirar para otro lado si la actitud no es la adecuada, pero sí de aceptar que el verdadero potencial de los futbolistas no se va a ver precisamente en este tramo final de liga sin nada importante en juego. En definitiva, como en el caso del entrenador, habría que ser comprensivos para no empezar el próximo curso haciendo juicios de valor sobre los futbolistas marcados por la rabia que engendremos en esta postemporada triste y aburrida.

Sí, serán cuatro coñazos convertidos en partido de fútbol. Pero hay dinero (clasificación), crédito (entrenador y jugadores) y honor (el del club) en juego. El premio es escaso en comparación con el castigo que se puede recibir al equivocar la forma de afrontarlos. Dentro y fuera del equipo.