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El Clarinos se despide de una Copa histórica

Redacción Deporpress | Una derrota nunca es fácil de digerir. El Clarinos se despide de la Copa de la Reina a las primeras de cambio, pese a que llegó a rozar su presencia en semifinales con la yema de los dedos. Un caramelo que le arrebataron de la boca cuando comenzaba a saborear el dulce sabor de situarse entre los cuatro mejores del certamen copero. Porque Valencia Basket se cobró su revancha como más duele, en un duelo de picos de rendimiento, mucha presión y nervios donde asestó su golpe definitivo en la recta final (69-54), en el Enjoy Multiusos de Salamanca.

Porque pese a lo abultado que pueda parecer el marcador final, las laguneras firmaron un recital ofensivo en el tercer cuarto para ponerse al mando después de ir siempre a remolque hasta el descanso. Con dos primeros tiempos de escaso acierto y un tanteo bajo, las jugadoras comandadas por Claudio García llegaron a ir ganando de cinco en el último cuarto (48-53). Pero entonces, el peor guion estaba destinado a las debutantes tinerfeñas que no firmaron una reacción a tiempo para anular el ímpetu de Roso Buch (11 créditos en un último cuarto superlativo) y el dominio en la pintura de Tirera (23 puntos). La regularidad de Queralt Casas durante el resto del partido fue argumento suficiente para anular la lìnea ascedente de una Tanaya Atkinson (13) que fue de menos a más, lo contrario que Lyndra Weaver (10 puntos, 9 rebotes). Grandes minutos dejó Traoré con 16 unidades y 3 asistencias. Porque las moradas, en el cómputo global, fueron mejores en el tiro exterior ante el rival que lidera dicho ránking en Liga; sin embargo, nunca terminaron de encontrarse cómodas en los puntos de interior ni en el rebote.

Las taronjas llevaron la voz cantante en la ciudad charra. Las pupilas dirigidas por Rubén Burgos tenían bien trazado el plan: buena defensa y contragolpe. Las naranjas ahogaron una de las principales virtudes de las moradas: su ataque. Tanaya Atkinson, máxima anotadora de la Liga con un promedio de 20 créditos por encuentro, se marchaba frustrada al descanso por un severo marcaje que la dejaba en un único punto y 0/6 en tiros de campo.

No fue un inicio fácil. Clarinos tenía que ir siempre a remolque, pero pujando para que las diferencias no se marchasen al doble dígito. Queralt Casas lideraba a las peninsulares, incidiendo en la falta de concentración defensiva y pérdidas en campo rival para castigar al contragolpe (10-3). Con Atkinson bien fijada, el rol anotador pasó a manos de Lyndra Weaver. La norteamericana sacaba a paseo su talento para sostener a las laguneras. Arañando punto a punto, en un partido de bajo tanteo, una conexión entre Traoré y Laura Herrera permitía la mínima diferencia (13-11). Pero en otro despiste, Jana Raman tiraba de velocidad para volver a sumar una renta de cuatro (15-11).

Los tiros de campo se cerrarían al descanso con porcentajes escasos, inferiores al 30%. Los nervios jugaban una mala pasada. El preludio se vería con un reparto de puntos aún más bajo que en el primer cuarto. Pero era el plan perfecto para las taronjas, acostumbradas a trabajar desde la defensa frente al mayor frenesí de las tinerfeñas. Valencia Basket percutía colapsando la zona de pintura para obligar a Clarinos a jugársela desde el tiro exterior o con intentos desde una distancia más larga.

Aún así, Chantel Charles y Pierre Louis sacaron rédito para firmar un parcial de 2-8 que permitía prácticamente un reseteo (20-19). Rubén Burgos lo paraba en ese momento; y dio con la tecla. Valencia aumentó una marcha para responder con un 7-0 mediante la penetración de Anna Gómez y el rebote de Tamara Abalde (26-19). Claudio pedía un respiro para organizar el desaguisado. A la vuelta, Weaver se sacaba un canastón a la media vuelta cuando la bocina sonaba para dejarlo todo pendiente de cara al segundo tiempo (26-21).

Las tornas cambiaron completamente tras el descanso. Cambio de chip donde ambas escuadras subieron marchas para ofrecer un mayor espectáculo. Un guion completamente distinto donde el Clarinos empezó a encontrarse más cómodo, con una Atkinson recuperando su mejor versión y con Traoré en modo superlativo. Hasta seis triples sumaba en este intervalo de diez minutos las tinerfeñas –tres de ellos consecutivos-, factor decisivo para dar un vuelco al devenir del encuentro. La senegalesa volvía al festival desde el tiro exterior para igualarlo (37-37). Reincidía Queralt Casas, en un estado de forma pletórico, para echarse a la espalda a sus compañeras, secundada por Maiye, en un momento de apagón de las taronjas. Relevo de mandos donde las de Claudio García rubricaban una resurrección de diez minutos, con 26 créditos que superaban los 21 en los veinte iniciales.

Lo que parecía un sueño se tornó en pesadilla. Intercambio de golpes a base de triples donde Traoré y Atkinson estarían a la altura (48-53). Cuando las semifinales se veían como un objetivo posible, todo cambió en un abrir y cerrar de ojos. Roso Buch se convirtió en un revulsivo que no entraba en las quinielas, con doble dígito de puntos en el momento decisivo. La dinámica hizo el resto para que Tirera hiciera daño desde la pintura, anulando a un Clarinos que perdía la brújula, sin margen de maniobra ni respuesta para dar respuesta a un Valencia Basket que fue más regular en los instantes de mayor presión. Sabor agridulce porque estuvo cerca para las laguneras, desactivadas de la peor forma posible con un parcial de 21-1 para romper su presencia en Salamanca (67-54).

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