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El césped del Heliodoro adelantó su tratamiento de verano al mes de marzo

Redacción Deporpress| La crisis sanitaria originada por la pandemia mundial del coronavirus (COVID-19) supuso cambios drásticos para toda la sociedad y también trajo aparejadas algunas variaciones dentro del mundo del deporte. La más significativa fue el parón absoluto de la actividad durante el periodo de confinamiento, una etapa crucial en la que comenzaron a sentarse las bases del futuro más inmediato y en la que era fundamental saber tomar buenas decisiones.

El Tenerife no fue una excepción y decidió, con buen criterio, ponerse manos a la obra desde el mes de marzo para intentar preservar la calidad de la superficie sobre la que entrena y juega. Así lo confirma Eduardo Hardisson, propietario de la empresa que lleva la conservación y el mantenimiento del césped del estadio Heliodoro Rodríguez López, de la Ciudad Deportiva Javier Pérez en Geneto y del Complejo Federativo Juan Padrón Morales en Ofra. «Lo primero que hicimos fue adelantar al mes de marzo los trabajos que, habitualmente, se hacían en los meses de junio y julio», significa.

«Esas labores –prosigue Hardisson — consisten, fundamentalmente, en realizar aireaciones del terreno, descompactaciones y proceder a la instalación de nuevos tepes de césped en las zonas de las porterías y en aquellos lugares que lo requiriesen. También procedimos a efectuar alguna resiembra y poco más. Lo cierto es que no hemos hecho nada más en particular porque éramos conscientes de que los entrenamientos podían comenzar en cualquier momento», admitió.

El responsable de Hardisson Jardinería agrega que la plantilla del Tenerife encontró, tras su vuelta al trabajo, «que todos los campos estaban en buenas condiciones porque llevaban casi dos meses sin usarse. Los tres estaban perfectamente preparados y listos para ser usados al día siguiente«.

Cuestionado sobre cómo afectará la decisión de adelantar los trabajos habituales de post temporada al mes de marzo, Hardisson desvela que «al césped le ha venido muy bien porque estamos en primavera y, por ejemplo, el estadio funciona con dos tipos de hierba durante todo el año. De noviembre a marzo, en invierno, lleva raygrass y, a partir de marzo, ya se le añade bermuda. Este último tipo de césped se utiliza en todo el sur de España porque aguanta muy bien las temperaturas altas«.

«No preveo que el césped tenga problemas aunque ahora se vaya a estar jugando hasta finales de julio o incluso agosto. El estadio es el que menos se usa y será el que menos sufra, mientras que El Mundialito es un campo duro y lo resistirá sin excesivas complicaciones. En cuanto a la Ciudad Deportiva, es cierto que sufre un poco más en verano. Pero solo hemos tenido dificultades serias cuando hay olas de calor y vientos del sur. Si la temperatura no sube de 40 grados, no habrá inconvenientes. Donde no podrán decir lo mismo es en Andalucía y otras zonas del Levante, ya que ahí no tienen la suerte de tener un clima moderado como el nuestro«, concluyó.