Redacción Deporpress | El ‘Centenariazo’ empezó a apagar un 2022 que era brillante. 19 de junio de 2022. Sin duda es la fecha más señalada de este año natural que hoy se cierra para el Club Deportivo Tenerife. Ese domingo el Heliodoro vivió su particular ‘Centenariazo’, quedándose por segunda vez en el último lustro a las puertas del ascenso a Primera División.
Los de Luis Miguel Ramis se quedaron a apenas media hora, desde el gol de Carlos Ruiz al Girona, de conseguir un ascenso que había sido tan trabajado como sufrido a lo largo de toda la temporada. Después de llegar a la final del playoff habiendo derrotado en las semifinales a la UD Las Palmas tanto en Tenerife como en Gran Canaria y arañar un 0-0 esperanzador en Girona, los blanquiazules lo tenía todo de cara para conseguir, esta vez sí, el ascenso que se le negó en Getafe.
Pero en un Heliodoro abarrotado hasta la bandera, y después de que el capitán neutralizara el 0-1, el equipo no supo aguantar un empate que le hubiera dado el ascenso en caso de mantenerlo hasta el pitido final de los 90 minutos y la posterior prórroga. El tanto de Carlos Ruiz a la hora de partido igualó el que había logrado de penalti casi al descanso Cristian Stuani. Pero José León en propia puerta a los 68 minutos puso el 1-2 momentáneo que daba el ascenso a los catalanes. Aún quedando 20 minutos por delante y la necesidad de empatar para llegar al tiempo extra y en ventaja, el Tenerife se deshizo y acusó un golpe que remató Arnau con el 1-3 a falta solo de 10 minutos. Ahí se volvieron a acabar las esperanzas del ascenso. Un 3-1 en contra tal y como sucedió en Getafe años antes, pero esta vez en el Rodríguez López y celebrando un Centenario que pudo ser de oro ese 19 de junio.
El equipo de Ramis se había mostrado durante toda la temporada y por supuesto durante este 2022 natural como un equipo sólido, con un compromiso de matrícula de honor. Quizá el rival más incómodo de toda la Liga SmartBank. Pese a perder partidos, ningún equipo fue capaz de ‘bailar’ a los insulares de manera clara. Y eso que este 2022 empezó celebrando el año de su Centenario de le peor manera posible. Con derrota en casa el 2 de enero en el derbi contra Las Palmas. Los amarillos le ganaron a los blanquiazules los dos partidos de la liga regular, pero estos se lo devolvieron con creces con dos victorias inolvidables e históricas sobre el eterno rival en una promoción de ascenso en la que Las Palmas se veía claramente superior y favorito. Fueron sin duda los triunfos más celebrados por una afición a la que el equipo consiguió reenganchar y devolver la fe, liderados por un Ramis al que solo le faltó cerrar su particular libro con un epílogo memorable.
Todo ese camino, esas victorias, esos partidos que el equipo lograba sacar adelante, a veces con solvencia, casi siempre con mucho orden y trabajo, se fueron al garete después de un verano en el que hubo que recomponer el proyecto, con más de una decena de salidas. Tal y como ocurrió en aquella final por el ascenso contra el Getafe, y a pesar de aparentar una mejor confección de plantilla al curso siguiente, el castillo de naipes se cayó al primer soplido.
Adiós a esa robustez, esa solidez, característica de un equipo al que si le falla eso se ha visto tan falto de recursos y talento, que ha terminado el año por deambular en la clasificación de plata. A solo cuatro puntos por encima del descenso y a siete del sexto clasificado. Terminan los de Ramis la primera vuelta del campeonato con 25 puntos (por los 38 la campaña 21/22 y tercer puesto), y eliminados de la Copa del Rey ante el Pontevedra de Primera RFEF. Si en la temporada anterior ningún equipo fue netamente superior al Tenerife, un conjunto de la categoría de bronce sí bailó a los insulares en el último de este 2022.