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El ‘caso Naranjo’

Por @juanjo_ramos

La afición del CD Tenerife no quiere que nada perturbe este inicio de temporada. Cualquier polémica, artificial o no, le produce rechazo. Es la reacción típica después de una temporada en la que el tinerfeñismo vivió sacudidas casi semanales, con dos cambios de entrenador, un relevo en la dirección deportiva y vaivenes de la mediocridad a la tristeza. Es lo que tiene un mal año. Desastroso cuando lo vives, terapéutico para el siguiente. De repente vuelves a ser paciente, a limitar tu exigencia y a mostrarte comprensivo con los nuevos fichajes.
José Naranjo no tuvo esa suerte. Venía a la Isla a relanzar su carrera y se topó con el peor escenario posible. Silbado casi desde el primer día, sus apariciones resultaron más discontinuas de lo deseable. No fue un salvavidas al que agarrarse. Probablemente porque era él quien necesitaba ser rescatado después de varios años sin ofrecer su mejor versión. Ese toque de confianza extra, de comunicación fluida con su entrenador, de búsqueda de las mejores condiciones para su explosión nunca existieron. Aún así, en un año de mar gruesa, hizo seis goles y dio seis asistencias. Más que nadie.Era esta segunda temporada, por tanto, un momento perfecto para verle rendir. Ya sin presión, con un mejor ambiente y con un entrenador de filosofía ofensiva. Pero de repente Aritz López Garai se ha cansado. Le dio dos jornadas que debieron parecer veinte en la mente del técnico porque, desde entonces, lo ha borrado. Lleva cuatro partidos sin ir convocado el jugador más caro del Tenerife. Probablemente el atacante con más gol y uno de los futbolistas con más talento de la plantilla. Talento que ha aparecido a cuentagotas, eso es cierto, pero que existe al fin y al cabo.

Naranjo está ahora más cerca de buscar (o que le busquen) una salida en enero que de triunfar en el Tenerife. Será, si eso sucede, un enorme fracaso de la entidad dada la envergadura de la operación acometida con el Genk para traerle a la Isla. Y podremos señalar al jugador por su rendimiento y al director deportivo que le trajo (Alfonso Serrano) como los principales responsables del fracaso. Pero la gestión que López Garai está realizando del asunto deja bastante que desear. Sobre todo después de lo comprensivo que ha sido con Nahuel y la dureza empleada este viernes al referirse a Naranjo. Ni que decirse tiene lo extraño que resulta que Víctor Moreno, tan intervencionista en otras ocasiones, esté pasando de perfil por este caso (¿lo está haciendo?).

De ellos también será una cuota del fracaso. Porque la salida del jugador apunta a ruinosa en lo económico para la entidad insular y esa negociación será de Moreno. Y porque prescindir de un activo de este nivel porque “otros rinden mejor que él” sin implicarse en su recuperación es una irresponsabilidad de López Garai.