Redacción Deporpress| Deporpress recuerda este martes el primer episodio de su sección ‘Joyas blanquiazules’, en el que analizamos un partido del que hoy se cumplen 30 años y que marcó una época en la historia del CD Tenerife.
Fue el partido de vuelta de la Promoción de la temporada 1989/90, disputado en el estadio de Riazor ante el Deportivo de La Coruña (0-1).
El héroe de la cita fue Eduardo Ramos. Su tanto, de cabeza a pase del ‘Chapi’ Ferrer, supuso que los blanquiazules conservasen la categoría por vez primera en su historia tras un ascenso. Esa circunstancia, por desgracia, no ha vuelto a darse aún. Aquel canterano, hoy talludito, guardaba la llave hacia una ‘década prodigiosa’.
LLEGADA AL PRIMER EQUIPO.- Eduardo Ramos se había perdido la temporada del ascenso. Había debutado con el primer equipo el curso anterior, pero apenas jugó dos partidos. Durante el ejercicio en el que el Tenerife regresaba a Primera, él estaba cedido en el Marino de Segunda División B. «Tuve la suerte de volver, contra todo pronóstico, después de haber jugado algún partido contra el Tenerife en Los Cristianos. A Vicente Miera le gustó mi forma de jugar y apostó por mí para formar parte de aquella plantilla».
UN ESTRENO SONADO.- «Con Miera jugué pocos partidos. Fue suplente casi siempre, pero me daba algunas oportunidades. Debuté en Copa del Rey, contra el Rayo Vallecano en el Heliodoro Rodríguez López y quedamos 2-2. Luego les ganamos 1-3 en la vuelta en Madrid y nos fuimos a Barcelona para jugar en Liga sin volver a la isla. Mi estreno en la Liga fue en el Camp Nou contra el FC Barcelona y casi sin querer. Quique Estebaranz tenía molestias y el destino quiso que ahí fuese mi puesta de largo. Jugué los 90 minutos y perdimos por 3-0″.
EL CAMBIO DE TÉCNICO.- «Miera era un entrenador de mucho prestigio en Primera División. Venía de entrenar al Real Oviedo e incluso había logrado que se clasificasen para la UEFA. Su forma de ser no llegó a la plantilla. Quizá porque no era especialmente simpático. Siempre mantenía una distancia excesiva con el grupo que, luego, no se correspondía con su trato en el plano corto. De forma individual todo iba bien, pero cuando le tocaba comunicar cosas al grupo era distante. Era todo lo contrario que Xabier Azkargorta, que sí era muy comunicativo».
UNA PLANTILLA UNIDA.- «Recuerdo que, cuando jugábamos en casa, nos concentrábamos en el hotel Maritim de Puerto de la Cruz. En aquella temporada llegaron al equipo jugadores con mucha experiencia como Salvador Revert, Francis o Manolo Hierro junto a otros jóvenes muy prometedores como Felipe Miñambres y Quique Estebaranz, que apuntaban cosas pero tardaron en consolidarse. Éramos un grupo muy unido. Había buenas sensaciones y mucha cohesión entre nosotros. En los primeros compases de la temporada teníamos las bazas firmes de jugadores como Rommel Fernández o Guina. El equipo, siempre en las posiciones de abajo, fue sobreviviendo como pudo. Resurgimos con la llegada de Azkargorta. Empatamos en Bilbao ante el Athletic, con gol de Rommel, y tuvimos varias victorias fuera, en Valladolid (1-2) y en Mallorca (0-2), donde Estebaranz marcó además un golazo memorable».
EL APLOMO DE LA VETERANÍA.- «Considero que logramos llegar vivos al final de temporada gracias a la experiencia de los más veteranos. Jugadores como Eduardo Belza, Hierro o Revert fueron fundamentales, igual que el fichaje del ‘Chapi’ Ferrer en el mercado invernal, con el que compartí habitación durante mucho tiempo en los partidos de la Península. Era un portento físico por la banda y ya apuntaba maneras. No me extraña que el Barça se lo quedase y que acabase siendo el lateral de la selección española incluso en el Mundial de Estados Unidos’94, cuando ya estaba más hecho».
EL DESCUIDO DE FIGUEROA.- «Azkargorta decidió que el equipo hiciese una concentración previa a la eliminatoria de Promoción contra el Deportivo en la localidad navarra de Estella. Estuvimos allí como una semana en una especie de Parador donde, además, se comía de maravilla. Teníamos el campo del Estella solo para nosotros y entrenábamos allí. Jugamos dos amistosos, uno contra el equipo local y otro contra el Azpeitia, el equipo del pueblo natal del míster. Hacía un calor muy fuerte y Figueroa, el utillero, solo nos había llevado camisetas de manga larga porque pensaba que haría más frío. La ropa deportiva de antes no era como la de ahora. Era casi de franela por dentro, así que jugar esos partidos fue un suplicio para casi todos nosotros».
EL SHOW DE CHUCHO DORTA EN BARAJAS.- «En el partido de ida jugamos contra el Deportivo jugamos bastante mal. Estábamos muy nerviosos y empatamos (0-0) en el Heliodoro. Ellos nos dominaron en varias fases del partido y estuvimos más cerca de perder que de ganar. Con todo, nos fuimos a La Coruña como si fuese una final, pero el desplazamiento ya empezó torcido. Hicimos escala en Barajas y sufrimos un retraso por una avería en nuestro avión. Pasaban las horas y la gente se preocupaba cada vez más y más. Con la expedición iba un grupo de aficionados y, entre ellos, estaba Chucho Dorta. Queríamos pasar desapercibidos, pero él se puso a invocar a los dioses aborígenes y a hacer la célebre danza que repetía en el Heliodoro. No sé muy bien lo que hizo, pero funcionó. A los pocos minutos ya estábamos dentro del avión con rumbo a Galicia«.
DORMIMOS PESE AL RUIDO DE LA AFICIÓN LOCAL.- «El deportivismo estaba muy ilusionado con la posibilidad de subir a Primera. De hecho, sus aficionados fueron hasta nuestro hotel de concentración a altas horas de la noche para hacer sonar bocinas y las pitas de los coches con el objetivo de no dejarnos dormir. Javier Pérez, que era muy hábil y se olía la encerrona, había ordenado que las habitaciones de los jugadores estuviesen hacia la parte interior del inmueble, así que apenas nos enteramos de nada y pudimos descansar perfectamente».
EL CEBO DE MANOLO HIERRO.- «Azkargorta había preparado el partido con esmero y tenía todos los detalles controlados. Teníamos un ambiente bastante hostil en contra y quería sacarle partido a eso. A todos nos sorprendió que le diese una sudadera roja a Manolo Hierro para que saliese a calentar así. Sabía que su hermano, Fernando, había tenido un problema con la afición del Deportivo cuando jugaba en el Valladolid, así que la grada la tomó con él porque llamaba mucho la atención por su peinado. El míster le puso esa prenda llamativa para hacerlo todavía más reconocible y eso nos aisló un poco de la presión al resto y hasta nos hizo reír en los minutos previos al inicio de un choque tan importante. Funcionó porque los aficionados lo abuchearon hasta cansarse y ya empezaron el partido con las gargantas un poco menos enteras».
EL MARCAJE DE ISIDRO A FRAN.- «La clave del partido estuvo en que el Deportivo nunca pudo estar cómodo. Azkargorta le ordenó al orotavense Isidro que fuese la sombra de Fran, que era el que movía el juego de ellos. Le hizo un marcaje al hombre impecable. Lo siguió por todas partes hasta aburrirlo. Nosotros marcamos en el minuto 13 y jugamos bien con el gol de ventaja. Eso nos dio serenidad para aguantar las embestidas del Depor. Y, al final, logramos que apenas pasasen cosas y minimizamos sus oportunidades».
MI HERMANO SALTÓ AL CAMPO.- «Enríquez Negreira pitó el final del partido y todos nos fuimos cerca del banquillo para hacer una piña y cantar un riki raka todos juntos. De repente, me dí cuenta que uno de los que estaba abrazado a nosotros, como si fuese un jugador más, era mi hermano Migue. Había viajado con el grupo de aficionados y, en pocos segundos, había logrado escalar la valla, saltar al campo, burlar la seguridad, cruzar la pista de atletismo y llegar hasta donde estábamos todos los jugadores. Tardó menos que yo incluso en llegar a nuestro banquillo. Lo recuerdo con mucho cariño. Nos dimos un abrazo inmenso y fue uno más en esa piña con el resto de jugadores y gente del club».
HIERRO ME DIJO QUE HABÍA ENTRADO EN LA HISTORIA.- «Recuerdo que, al llegar al hotel, nos metimos un buen grupo en una habitación para charlar del partido. Hubo llantos y mucha emoción. Hicimos un brindis que fue muy emocionante y, al terminar, Manolo Hierro se me acercó y me dijo que había entrado en la historia del Tenerife. No fui consciente de eso hasta muchos años después y es muy bonito que ahora, que han pasado ya nada menos que 30 años, todavía haya gente que siga acordándose de mi gol. Pudo haberlo marcado cualquier otro, pero el destino me tenía reservado ese gran regalo».
El ADIÓS AL CD TENERIFE.- «Jugué en el Tenerife durante esa temporada y otras dos más. Fui muy feliz, pero todo se acaba. De ahí me marché a la UD Las Palmas, pero me lesioné en la rodilla y lo pasé muy mal. Me costó encontrar la forma y el proceso de recuperación no fue el deseado. Tenía unas expectativas muy altas y todo me salió al revés. Bajamos a Segunda B y fue un año nefasto. Volví a Tenerife para jugar con el Realejos en Tercera División y estudiaba magisterio al mismo tiempo. Subimos a Segunda B y, aunque el año siguiente fue muy bueno, tuvimos problemas económicos. Volví a la UD tras terminar mis estudios y me quedé dos temporadas más en Las Palmas. Al terminar allí tuve ofertas para irme al Málaga o al Recreativo de Huelva, pero sentía que mi vida ya estaba en Gran Canaria. Me había casado y decidí aceptar la propuesta del Universidad de Las Palmas, donde jugué tres temporadas antes de retirarme».
EDUARDO RAMOS EN LA ACTUALIDAD.- «Ya llevo más tiempo en Gran Canaria que en Tenerife. Mis hijos son de aquí y en Tenerife sigo teniendo familia. Mis sobrinas Noelia y Natalia son futbolistas y también uno de los fisioterapeutas del CD Tenerife, Airam Ramos, es familia mía. Me dedico a impartir docencia como doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, junto al también doctor Rómulo Díaz, en la asignatura ‘Entrenamiento de la Técnica y Estrategias Deportivas’. También imparto docencia en un master al profesorado de Ciencias de la Educación de las dos universidades canarias con ‘Diseño y Programación de la Educación en Primaria’. Y, aparte de eso, también doy clase en el Colegio Atlántida a niños de cuarto a sexto curso. Mi mayor vinculación actual con el fútbol es escaparme los viernes a ver los partidos del Arucas, en el que mi hijo Eduardo está como fisioterapeuta».
Pincha aquí si quieres ver el partido entre el Deportivo y el Tenerife al completo (https://www.facebook.com/golazosdeltete/videos/861806880952081/)