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El candidato (2-1-14)

@juanjo_ramos

He pensado muchas veces en el perfil de presidente que necesita el CD Tenerife para sustituir a Miguel Concepción. Pero desde hace años. No cuando el árbol ya estaba cayendo y era fácil criticar, sino desde que erró el rumbo allá por el verano de 2009. Fue entonces cuando, subido en la poltrona de su éxito, el empresario palmero olvidó el camino correcto para equivocarse una y otra vez hasta llevarnos a todos a Segunda B

Pero ese empresario, al que ahora han convertido algunos de la noche a la mañana en el mismísimo diablo, tiene las mismas virtudes y los mismos defectos que cuando todos le pedimos que asumiera su responsabilidad como máximo accionista en 2006. Incluso, me atrevería a decir que sus fracasos le han hecho un presidente menos malo.

Sigo pensando que no tiene proyecto, que vive escapando en el día a día y que le falta empuje, ese genio que tenía Javier Pérez, para defendernos ante quien sea y cuando sea. Y para llevarnos de nuevo a la élite. Su salida del Tenerife sería, por tanto, una buena y necesaria noticia. Pero no a cualquier precio ni de cualquier manera.

El que le suceda tiene que ser mejor que él. Me gustaría que fuera una persona con dotes de mando, capacidad de liderazgo, conocimientos para gestionar la difícil situación económica en la que se encuentra la SAD (y por tanto experiencia), un respaldo importante en forma de capital (sí, desgraciadamente hace falta dinero, mucho dinero) y que sepa rodearse de gente cualificada y honrada.

Si esa persona existe, me gustaría que un día convocara una rueda de prensa para anunciar a todos los accionistas y aficionados del CD Tenerife en qué consiste su proyecto: futuro consejo, colaboradores más cercanos (director financiero, deportivo, de cantera y hasta entrenador), fondos (o fórmulas) para reducir a cero la deuda, objetivos deportivos y la forma de alcanzarlos, plan social de expansión del club para aumentar su masa de seguidores y la identificación de la misma con sus dirigentes…

Que abriera una página web y cuentas en las redes sociales luego (la casa por el tejado, no) y que recabara apoyos entonces, al tiempo que se pusiera a disposición de cualquiera para resolver dudas sobre su candidatura. No necesito que sea una persona con pasado blanquiazul, puesto que todo lo anterior resulta más relevante. Aunque supondría un valor añadido a su candidatura.

A partir de ahí, sería deseable que la transición fuera pacífica. Pero no espero que Concepción se doblegue y entregue las llaves de la sede, sino que el respaldo accionarial fuera suficiente y el proyecto tan creíble que el actual presidente llegara a la conclusión de que, indudablemente, tiene que dar un paso al costado.

Si ustedes conocen o ven a ese candidato, avisen. Yo, de momento, no.