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El camino aurinegro hacia Amberes

Redacción Deporpress | El regreso de Txus Vidorreta a la Isla ha devuelvo a Iberostar Tenerife a la Final Four. El compromiso del club aurinegro en su ambición constante hacia un crecimiento que no parece tener techo contiene una nueva recompensa: estar presente en una nueva fase final de la BCL.

El Canarias quiso resarcirse de la decepción del curso pasado como vigente campeón de esta competición. Una primera fase implacable (11-3) que no tuvo continuidad con la inesperada eliminación en octavos frente a UCAM Murcia. Con el sueño de recuperar la grandeza y el respeto en Europa, Iberostar Tenerife ha vuelto a dar un paso adelante en esta campaña para plantarse en la fase decisiva como uno de los grandes favoritos.

La fase de grupos fue excelente: 12-2. Seis de seis para los aurinegros en un inicio fulgurante que vio su primer tropiezo en el Santiago Martín frente al PAOK: 65-66. Luego llegaron otras cuatro victorias seguidas antes de ceder, nuevamente en La Hamburguesera, frente a Reyer Venezia (78-80). La ronda regular se cerraba en clave positiva para finalizar como primeros de grupo: UNET Holon (77-88) y Opava (97-38).

Llegó la primera piedra de toque seria: Promitheas Patras (Grecia). Los fantasma del curso anterior frente a UCAM Murcia regresaban, pues el equipo dirigido por Vidorreta se regresaba a Tenerife con una importante desventaja de doce puntos (69-57), en la peor versión de la temporada. Pero el Santiago Martín se vistió de gala para la cita decisiva en casa, y el equipo respondió como mejor sabe: ante la presión. Los tinerfeños dejaron en la cuenta a los griegos con 40 minutos superlativos (79-57).

Antes de la Final Four, llegaba un hueso duro de roer. De los más complicados de la historia de la BCL y el principal favorito a la corona: Hapoel Jerusalem. Los israelíes, con un presupuesto mucho mayor y con americanos en sus filas –incluido exNBA-, cedieron ante el coraje y orgullo aurinegro. En la vuelta a casa, tras un largo viaje, los canaristas salían vivos de tierras israelitas con un tímido déficit (75-73). Y en el Santiago Martín, otra vez vestido para la ocasión, la fortaleza del Canarias pasó por encima del favoritismo del Hapoel (81-64) para remontar la eliminatoria.

Una trayectoria prácticamente impoluta, sustentada en una mezcla de juego en equipo, una férrea defensa y una recopilación de talento individual para imponerse a algunas de las superpotencias del baloncesto europeo. La ralentización del ritmo y su mayor eficiencia de tiro respecto a sus oponentes siempre son factores que rara vez defraudan en favor de los intereses de los tinerfeños.

Parte de esa regularidad reside en un modelo: Colton Iverson, Tim Abromaitis y Nico Brussino se han convertido en tres piezas fundamentales en el camino hacia la Final Four de Iberostar Tenerife. Unos imprescindibles para Vidorreta. Junto a ellos: Bassas, San Miguel, Gillet, Staiger y Sáiz han perfeccionado ese engranaje cuando los problemas físicos de Beirán y Richotti aparecieron. Un equipo de alternativas que sueña con volver a tocar el cielo europeo.