Redacción Deporpress | A comienzos del pasado mes de octubre, Antonio Longás dijo basta. El excentrocampista ofensivo del Tenerife no podía entrenarse (ni tampoco competir) con normalidad, por unos problemas en la rodilla izquierda. Lo intentó, pero no hubo manera, y se vio obligado a pasar por el quirófano.
El tratamiento conservador al que fue sometido no dio resultado y fue necesaria una intervención. Entonces comenzó un calvario, lejos de los terrenos de juego, que ahora, casi ocho meses después, está cerca de tocar a su fin.
Todavía no pudo ser citado por Juan Carlos Mandiá para la final de este miércoles ante el Tenerife, aunque el medio del Sabadell podría tener de nuevo minutos antes de que concluya la temporada. Eso sí, en una situación muy complicada para un equipo que lucha, como la entidad isleña, por evitar un fatídico descenso a Segunda División B.