Manuel Borrego (Tinta Amarilla) | El Cádiz, con su peculiar manera de sufrir y contragolpear, se llevó de nuevo los puntos del Estadio de Gran Canaria (1-2). El marcador no se ajusta a los acontecimientos del partido, pero sí refleja el momento y el grado de confianza de ambas plantillas. Las Palmas mejoró con respecto a partidos precedentes, especialmente en cuanto a la energía volcada hasta el último segundo, pero su falta de contundencia en el área andaluza le penalizó.
La crisis de resultados siguen generando una bola de nieve que no tiene freno aún en su caída. Y las soluciones tácticas vertidas tampoco resuelven el principal problema del equipo, que es el gol. Marcó Rubén Castro en la recta final, pero fue insuficiente.
Pepe Mel trató de revolucionar el juego a través de cambios en el once y en el sistema…
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