Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | El Barcelona machaca en 10 minutos al Lenovo Tenerife. El Lenovo Tenerife se despidió del sueño de repetir presencia en la final de la Copa del Rey al caer este sábado 108-76 ante un FC Barcelona que marcó la diferencia en el segundo cuarto, en el que fue una apisonadora.
Los tinerfeños fueron borrados del mapa en el segundo cuarto y ya fue imposible reaccionar. Los de Txus Vidorreta firmaron sus peores 10 minutos que se recuerdan en años, puede que en décadas, para dar por terminado un partido de baloncesto en 20 minutos, la mitad de lo que deben durar.
Un segundo cuarto vergonzoso, en el que el FC Barcelona endosó un 40-8 que pasa a la historia de la Copa del Rey, el Lenovo Tenerife le puso la alfombra roja al rival, que se verá en la gran final (¡Oh, sorpresa!) contra el Real Madrid, dejando un nuevo clásico con trofeo de por medio.
No hay explicación posible que justifique que un equipo que iba ganando 14-16 al final del primer cuarto, que se repuso de un 7-0 inicial para acabar por delante de los catalanes, firme una actuación tan penosa. Sin duda la peor imagen de toda la temporada. Un 40-8 que dilapidó cualquier aspiración de repetir presencia en la final de la Copa del Rey. Aún así, hay que darle mérito a los tinerfeños, que siguen codeándose (hoy no) con la élite del baloncesto nacional. Nos tiene tan bien acostumbrados que un borrón así solo debe tenerse en cuenta para aprender, y seguir creciendo.
Con el 54-24 al descanso, a los insulares les sobró toda la segunda parte. 20 minutos de partido amistoso, prácticamente un entrenamiento entre dos equipos que sabían que no iba a haber milagro. Una segunda parte que terminó empatado
Empezó muy fuerte el Barça, que de inicio se puso 7-0 con cinco puntos de Parker. Un triple de Kyle Guy a 7’57” del final del primer cuarto fue la primera canasta de los canaristas (7-3). Apretaron las defensas y los aros escupían cada intento triple de los dos equipos (1 de 9 para los aurinegros en menos de cinco minutos).
La buena defensa aurinegra y la conexión de siempre entre Huertas y Shermadini, con seis puntos seguidos, permitieron igualar (9-9, 7’). El parcial 2-13 de los tinerfeños (9-13, 8’) dio la primera ventaja a los de Txus Vidorreta con seis puntos del brasileño y el pertinente tiempo muerto de Roger Grimau.
Y aunque mejoró el Barcelona cerrando su aro y poniéndose de nuevo en ventaja con canasta de Brizuela y Jokubaitis, un triple sobre la bocina de final de cuarto de Tim Abromaitis situó a los insulares por delante (14-16) al final del primer cuarto a pesar del 2/11 desde el triple.
Joel Parra con un 2+1 y Willy Hernangómez (19-16, 11’) volvieron a recuperar el mando culé en un inicio de cuarto similar al primero. Una nueva canasta del ex NBA (21-16) obligó a Vidorreta a pedir un tiempo muerto. Su equipo no había conseguido anotar todavía. Una antideportiva ‘muy justita’ de Kyle Guy sobre Brizuela dio alas a los azulgrana (23-16, 12’) firmando un global 9-0 los catalanes.
Hasta que Shermadini no vio aro a falta de 6’58” (25-18), no movió el marcador Lenovo Tenerife, pero Brizuela y Satoransky castigaron de inmediato de tres. El checo hizo siete puntos en menos de un minuto (35-20, 15’) poniendo muy cuesta arriba el duelo. La defensa culé estaba a otro nivel.
Encima, en menos de tres minutos el Barça ‘enchufó seis triples en siete intentos en este cuarto (47-21, 17’), mientras que los canaristas acumulaban fallo tras fallo (2 de 14), para dinamitar la semifinal que quedaría muy pronto sin historia. Le pintó la cara el Barcelona al Lenovo Tenerife en este segundo parcial, que terminaría 40-8 estableciendo un nuevo tope de máxima anotación en la historia de la Copa del Rey.
Con el 54-24 al descanso, era una quimera si quiera plantearse el milagro no ya de ganar el partido, simplemente reducir la desventaja para poder competir…algo. Al menos el tercer parcial estuvo más nivelado, con un equipo canarista más activo en las dos zonas, pero al que le costaba un mundo bajar de la treintena (67-40, 26’).
Se hace muy difícil escribir a partir de aquí una crónica de un partido que solo tuvo historia 10 minutos, ‘sobrando’ los otros 30. Al menos el Lenovo Tenerife contó con el apoyo de la afición del Martín Carpena (salvo los del Barça, obvio), que al grito de: “¡Sí, se puede!” intentaba animar a los aurinegros.
Pero los culé alcanzaron los 70 puntos pronto (70-43, 28’) y la afición trataba de encontrar otras maneras de divertirse. Los tinerfeños habían ganado el primer cuarto y este tercero quedó empatado a 24, pero el espectáculo del segundo, había enterrado cualquier valoración positiva hoy. El último directamente sobró.
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