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El banquillo como calvario en la UD Las Palmas

Redacción Deporpress | El 2017 de la UD Las Palmas no pasará por ser su mejor año. De un ilusionante inicio de temporada, con Quique Setién en el banquillo, se pasó al divorcio casi total entre plantilla y técnico. Aquel fulgurante arranque permitió tener sustento suficiente en la despensa para no pasar apuros en las últimas jornadas de competición, pero la afición amarilla acabó desertando del Gran Canaria en medio de la guerra abierta entre entrenador y presidente.

Se puso de lado de sus futbolistas Miguel Ángel Ramírez y permitió un tramo final de Liga bochornoso, en el que los grancanarios acabaron situándose en la decimocuarta plaza con 74 goles encajados, la tercera cifra más alta. Urgía una reconstrucción, pero la necesidad se hizo más acuciante con la salida de Roque Mesa (Swansea) y Prince Boateng (Eintracht de Frankfurt). Llegó Vitolo… pero solo por unos meses. Delanteros de nivel como Calleri o Remy, pero apenas se reforzó el centro del campo y la zaga.

El calvario del banquillo marcó también la segunda parte del año. Los problemas para cerrar la contratación del italiano De Zerbi llevaron a Ramírez a dar la alternativa a Manolo Márquez, entrenador del filial. Dimitió en la sexta jornada y el elegido fue Pako Ayestarán. Dirigió al equipo siete jornadas y obtuvo un solo punto de 21. Paquito Ortiz se hizo transitoriamente cargo del equipo a la espera de cerrar el fichaje del argentino Jorge Almirón, pero este no cumplía los requisitos de la RFEF y tuvo que ser descartado. Finalmente, Paco Jémez ha tomado las riendas de una UD que cerró el año como colista de Primera a cuatro puntos de la permanencia.