Por @PrezLima | La mayoría de las personas estamos sometidos a presión de una forma o de otra. A diario se producen situaciones que consiguen preocuparnos: cuando acudimos al trabajo y no queremos defraudar al jefe, o simplemente cuando tenemos que presentar un proyecto y está finalizando el plazo de entrega.
Todos hemos sentido su presencia: nervios, debilidad, pánico escénico, rigidez. En los deportistas suelen aparecer los síntomas de alguna vieja lesión, o enfermamos justo unos días antes de competir, o simplemente te sientes aminorado ante tu rival.
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