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El Aguere y los irresponsables en el deporte, por @ivanvillanua

Se las prometían felices hace unos meses cuando la llegada de Juan Antonio Quintero se anunciaba como la persona que impulsaría al club de una vez por todas. Agotado ya de ser bregador en todas las batallas, Ambrosio González prefirió dar un paso al costado en las labores de presidencia y dedicarse, exclusivamente, a entrenar. En ese momento, el que fuera candidato a la presidencia del CD Tenerife, Quintero, fue nombrado máximo responsable del equipo lagunero. La ilusión duró apenas unos días cuando, después del verbo, no sucedió absolutamente nada.

Varios meses después de aquello han pasado varias cosas: Quintero se marchó por la puerta de atrás y dejó el marrón a un amigo suyo, Guillermo Hugo Mozajko que también, hace unas horas, se ha tirado del barco no sin antes escribir una emocionada carta (esto es ironía mía).

¿Y qué queda entonces? Sencillo: unas jugadoras que han sido engañadas, una cantera repleta de jóvenes que no tienen culpa de nada y un equipo histórico que, o mucho cambian las cosas, o cerrará las puertas en menos de un año (siendo optimistas). Engañaron hasta a una excelente jugadora como es Ana Correa a la que incluso muchos le advirtieron de la locura y ahora se habrá dado cuenta que, a veces, el dinero no es lo más importante.

Lo que ha sucedido en el Aguere no es nuevo. Muchos son los equipos (y ya lo he denunciado en más de una ocasión), que solo piensan en llegar a la élite para cobrar subvenciones de las instituciones y vivir del cuento. Sin organigrama profesional, sin estructura sólida y, lo peor, sin un músculo económico que los respalde. Esperan que la ‘teta’ del ayuntamiento de turno, Gobierno o Cabildo, les solucione la papeleta. Y el deporte de base no consiste en eso.

Habrá que llegar a algo que era impensable hasta ahora: crear una figura que fiscalice las cuentas de los clubes que quieran jugar en la élite deportiva y soliciten subvenciones por ello. Para lo que sea. Un experto contable que, a modo de Intervención, examine mes a mes y temporada a temporada los balances. Y que sea él quien determine si merecen o no la subvención y cuánta cantidad al respecto. Ya no vale eso de «como yo también estoy arriba merezco lo mismo». No, haga usted la tarea al completo, busque patrocinadores, cree una estructura profesional y todo bajo la más estricta legalidad. Y si no puede asumirlo, no cree un club que nadie se lo ha pedido.

Suena duro lo que aquí escribo, pero no tolero que se juegue con la ilusión de los niños y niñas que cada día quieren hacer deporte por diversión y no por competición. Al Aguere lo han hundido unos irresponsables. Gente que no tenían un duro propio para poder afrontar un traspiés y que la semana pasada llamaron a los medios de comunicación pidiendo que sacaran que el equipo no viajaba para ver si sonaba la flauta. Eso a los medios. A la Federación le contaron otra milonga. Y así fue que desde Madrid lanzaron la piedra contra el periodista y no contra quienes pidieron auxilio por whatsapp. Cobardes.

¡Ya está bien! No queremos más Iberia Toscal manchado de polémica, ni más Aguere que se desangra por días. Queremos clubes de verdad, profesionales, legales. Como el Iberia Toscal del presente por ejemplo. Como el CV Dimurol Libby´s Haris, si quieren alguno más. Que se queman los pies buscando patrocinadores para no depender de subvenciones que siempre llegan tarde. Con una estructura experta, seria, eficaz.

No más proyectos sin consistencia que solo quieren exprimir a las instituciones y cobrar lo mismo que otros que sí cumplen con lo establecido. Esta historia debe acabarse de una vez por todas. Por el bien de nuestra cantera y de nuestra salud deportiva.