Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Con 40 años, Edu Moya no piensa nunca en colgar las botas. «No entra en mi cabeza, ya que siempre estará jugando al fútbol, ya sea de una u otra manera», confiesa en esta charla telefónica concedida a Deporpress. El exfutbolista del CD Tenerife disfruta ahora de su pasión desde otra perspectiva, con mayor tranquilidad y madurez. Durante días pretéritos, confirmaba su fichaje por el club de su pueblo: el humilde Monesterio, de la segunda división extremeña. Con el futbolista pacense hablamos de su presente, futuro, de lo vivido y lo que echa de menos. También de su querido Extremadura, que vive ahora una situación crítica. Y, como no podía ser e otra manera, del representativo blanquiazul.
Dani Cerdeña: Ha vuelto a descolgar las botas para unirse al club de su pueblo: el Monesterio. ¿Por qué ahora?
Edu Moya: Vi una frase hace una semana que me gusta muchísimo: me salgo fuera de los tópicos. Parece que ciertos jugadores ven la necesidad de retirarse, de forma obligatoria, cuando llegan a una edad. Gracias a Dios, siempre me he encontrado físicamente bien, así que… ¿por qué colgar las botas cuando me siento en forma para jugar al fútbol? Quitando este último año, con el tema de la pandemia, tomé la decisión de cuidar más a mi familia y padres, alejándome de la Tercera División extremeña, donde competía en las filas del Llenerense. Durante todo este tiempo, tenía el gusanillo de la vuelta, pero era complicado con el alto nivel de contagios. En Monesterio sucedió un hecho parecido, con muchos positivos en los últimos dos meses, pero ya el presidente se puso en contacto conmigo. Y cuando bajaron los casos, me entraron las ganas de competir con el Monesterio, más con ese propósito que tiene de ascender de categoría. Es un club que fue referente en esta comarca, con buen fútbol y jugadores, pero en los últimos años ha estado en una categoría muy baja. Mi ilusión era ayudar al equipo de mi pueblo, así que se lo había prometido cuando bajaran los contagios. Empezamos la semana pasada, donde ya hice mis entrenamientos, y todo bien. Colgar las botas no entra en mi cabeza, ya que siempre estaré jugando al fútbol, ya sea de una u otra forma.
DC: ¿Qué es de la vida actual de Edu Moya y cómo se gana la vida?
EM: Mi día a día en pandemia se basaba en estar cerca de mi familia, pudiendo disfrutar de ellos como no pude hacer en épocas pasadas, ya que este trabajo exige el sacrificio de estar alejados a mucha distancia. Desde los 15-16 años, mi vinculación con el fútbol ha hecho que pudiera estar en casa o ver a mis padres o seres queridos de dos a tres veces al año. Quiero estar aquí tranquilo, disfrutando del día a día, con la ilusión y ganas de empezar pronto a ayudar a otros clubes profesionales en la parcela deportiva, ya sea en un cuerpo técnico o en otras parcelas. Pero mientras tanto, quiero disfrutar aquí del día a día.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»¿Por qué colgar las botas si me siento en forma para jugar al fútbol?».[/quote]
DC: Tiene el nivel 3 de entrenador. ¿Los banquillos es su próximo destino?
EM: Es una idea que ronda mi cabeza desde hace mucho, pero ahora disfruto del momento. Espero que se den las circunstancias para un acuerdo con otro club, iniciando una nueva aventura en algo diferente. Siempre me ha encantado entrenar. Cuando el futbolista adquiere cierta madurez, o empieza a disfrutar en el campo, ves el fútbol de otra manera. Los veteranos vamos viendo lo que sucede en el terreno de juego, tratando de ayudar a todos los compañeros, incluso con ayuda mutua junto al cuerpo técnico si existe afinidad o buena relación, en aras de un beneficio conjunto.
DC: ¿Qué más echa de menos de su carrera profesional?
EM: Es una pregunta que me hacen mucho, pero me gusta que me lo comenten. Con 40 años, no echo de menos nada, en el sentido de que he ido quemando todas las balas del cartucho. He disfrutado de cada momento e instante. En ese aspecto, me encuentro súper tranquilo. He vivido muchísimos años, disfrutando de viajes, anécdotas con compañeros o viviendo en unas 15 ciudades diferentes. Entonces, lo que el cuerpo me pide es seguir ejerciendo lo que más me gusta: estar vinculado al fútbol, pero llevando mi experiencia a otras facetas. Me encanta jugar y me veo bien físicamente. Lo que más me ilusionará en breve sería poder extrapolar todo ese conocimiento en beneficio de otros clubes profesionales, dentro de cualquier parte del organigrama. Me gusta todo: la enseñanza en el fútbol base, coordinación, dirección de fútbol base o deportiva, secretaría o cuerpo técnico… Todo lo vinculado al fútbol me encantará, pues es mi pasión.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Me gustaría extrapolar mi conocimiento a clubes profesionales, dentro de su organigrama».[/quote]
DC: Muchos futbolistas retirados se arrepienten de no haber jugado en el extranjero. No es su caso. Pasó por Noruega, Bolivia, India y Rumanía. ¿Qué se lleva de esas experiencias exteriores?
EM: Me alegra poder haber vivido diferentes experiencias. Si me hubiese quedado en España, jugando solo en Primera y Segunda División, estaría metido en un círculo que te impide ver ese día a día de mucha otra gente de este planeta. Aunque parezca contradictorio, me alegro de las dificultades que he tenido que superar. No es fácil marcharte de tu país, casi sin tener fluidez en idioma. Tenía una buena gramática por estudios, pero nunca había necesitado desenvolverme en otro idioma; y cuando me tocó irme a Noruega, tuve que empezar a desenvolverme en inglés. Lo veo todo como un enriquecimiento positivo. En la vida, no todo se mueve al mismo ritmo que en España. Es importante viajar para ver que la gente vive y es feliz de otras maneras. Estoy contento de haber pasado por India, Bolivia… países también con una situación de mucha pobreza. Aprendes a valorar lo que tienes, agradeciendo a Dios por lo afortunados que somos de vivir en este país. Son experiencias bonitas.
DC: Una doble pregunta obligada. ¿Sigue mucho al Tenerife? ¿Qué recuerdo tiene de la isla?
EM: Siempre estoy pendiente de Tenerife (ríe). Es y será siempre mi casa. Lo echo mucho de menos, ya que no he podido viajar a la isla durante los últimos tres o cuatro años. Por circunstancias de trabajo, se me ha complicado. Pero antes, iba todos los años. Tengo la corazonada y raramente me equivoco, pero tengo ese pálpito de que volveré. Mi mujer también es de allí y nos encanta. Mi paso por allí fue precioso. Sigo al CD Tenerife todo lo que puedo.
DC: Pacense, próximo a Almendralejo. Han explotado los rumores de una posible extinción de todo un histórico como el Extremadura, reciente destino de dos blanquiazules como Nono y Gio Zarfino. ¿Cómo está la situación por allí?
EM: Tiempo atrás, he intentado hablar con el presidente del Extremadura: Manuel Franganillo. Viviendo tan cerca de Almendralejo, es un club en el que estuve cinco años, donde me inicié como profesional. Le tengo mucho cariño por todo lo que me ha dado. He intentado ayudar al presidente en muchas ocasiones, porque me apena su situación, pero al final no he podido estar allí. Me apena también por los profesionales del equipo, pues cada uno también tiene que sacar adelante a sus familias, así que verse en situación de impagos no es agradable. No se la deseo a nadie.