Redacción Deporpress | Si hay una palabra para definir el estado de ánimo del equipo, entrenador, club en general y afición del CD Tenerife tras conseguir la permanencia matemática con el empate en Lugo de este martes y la derrota en Oviedo del Rayo Majadahonda, esta la dijo Sampedro en rueda de prensa: «Alivio».
Aliviados estaban los jugadores en el vestuario, en un ambiente de celebración más propio de la conquista de algún ascenso o título que de la salvación para un equipo hecho para mucho más, como así nos vendieron desde el verano pasado. Aunque no es momento de pasar facturas, tampoco lo es de sacar pecho, si acaso celebrar (pero no por todo lo alto), poder continuar en el fútbol profesional. Un descenso, o llegar a la última jornada sin tener las cosas definidas, podría haber sido muy traumática.
Ni mucho menos hay que conformarse con poco, en esta vida y en todo hay que seer ambiciosos, pero en momentos de decepción, de dudas, de tristeza, de errores, de haber hecho las cosas mal, hay que, por lo menos, tener la capacidad de análisis de vernos el curso que viene de nuevo en la categoría de plata.
Todos soñamos con jugar en Primera, con ver a Messi en el Heliodoro, con escuchar el himno de la Champions en la isla, pero cuando no te da para alcanzar esos sueños, al menos tienes que evitar tener pesadillas, y la del descenso podría haber sido hasta irreversible.
Llegará el momento, a partir del lunes que viene, no solo de hacer análisis y valoraciones, sino de actuar. Y hacerlo con decisión y firmeza. Y siendo justos. Con todos. Desde los responsables directivos hasta los deportivos, desde el primer jugador hasta el último, desde los que más jugaron hasta los que menos, desde los que merecen seguir hasta los que no, tengan o no contrato para el año que viene.
Tiempo habrá para todo ello, pero al menos hoy dormiremos aliviados, y podremos seguir soñando.