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Don’t touch

Por @Chusdeleon

Pues eso, José Luis, ni se te ocurra tocarlo… Date una vueltita, refréscate la cara, sécate con la toalla, mírate al espejo y dite a ti mismo… quieto.  Esa idea luminosa que se te está ocurriendo para parar a los carrileros contrarios, metiendo a no sé quién en banda, o ese súper entramado de cinco defensas atrás con dos súper bandas ofensivos que te reconcome la cabeza para dotar de cosas al equipo… No, míster. Al duendecillo malo Oltriano de tu hombro izquierdo, pues eso, quieto, déjalo pasar.

Se acabaron los inventos, Pepe. Las vueltas que le dimos al tema para llegar a lo visto ante el Nástic (que sí, que es el colista, pesados) es la respuesta a la pregunta del Santo Grial de la salvación eterna blanquiazul. No le des más vueltas, no tiene sentido.

Desde que pisaste el banquillo, en Córdoba, has estado con novedades divertidas cada semana. Sobre todo fuera de casa, donde te lo has pasado pipa dejándonos a todos con la cara torcida. A Alberto le has dado más vueltas que al perrito piloto del tiovivo, que si central, que si pivote iniciando, que si mediocentro cortando, que si revulsivo saliendo… Todo para llegar a lo más sencillo, dejarlo de central, que es para lo que se formó y siempre ha sido su demarcación definida.  Que si trivote, que si carrileros largos, que si Naranjo en banda, que si segundo delantero, que si Nano, que si Tayron…  Ya está, ya llegaste.

Las llegadas de los nuevos (¡que viva el mariscal rubio!) te iluminaron la bombilla y decidiste que Oltra debía volver a ser Oltra. El de siempre, el del mediapuntita por dentro, la posesión y el tiquitaca. El que gusta aquí y el que lleva más de tropecientos partidos como técnico del tete, en los anales de nuestra historia.

Pues eso, míster, a muerte con la idea. Quédate con esto, no lo remuevas más y a por otros 100 partidos como blanquiazul.