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Donde dije digo, por @ivanvillanua

El ser humano es cambiante. Como el clima. Te levantas un día, abres las cortinas y te encuentras que el cielo está encapotado. 24 horas después, como por arte de magia, un sol de escándalo. ¡No hay quien lo entienda!, habrás exclamado en más de una ocasión. Pero piénsalo: ayer te tomaste café con sacarina, hoy quizá lo sorbas con azúcar.

Llevo desde el inicio de temporada escribiendo y mostrando mi plena confianza en Martí y su equipo. Incluso cuando las cosas no iban bien. Pero desde la temporada pasada sabía que las cosas irían por buen camino. Por una razón sencilla: el equipo terminó a buen ritmo y solo era necesario acoplar algunas cosas.

Defender al Tenerife a muerte, incluso a Miguel Concepción por el que aposté claramente para seguir al frente del club (el tiempo me ha dado la razón porque el presidente acertó con las novedades en el organigrama), me ha costado más de una burla y menosprecio. No solo a mi. Pero miren: lo que dice Jesús de Juan dice más de Jesús que de Juan.

A nadie de ustedes se le escapa la campaña atroz que, cuando las cosas iban mal, arrasaba ondas, tintas y teclados. Es lo fácil: leña al mono que es lo que da titulares. Ahora, como cuando un día abres la ventana y te percatas que pasamos de la primavera al verano, todo son buenas noticias. Alegría, juego de escándalo, fiesta, jolgorio….

Donde dije digo, ahora digo Diego. ¿Saben qué? Que es importante perdonarles y darles nuestra mano para que nos acompañen. Acogerlos, abrazarlos y abrirles las puertas del optimismo.

Yo seguiré pensando igual: tengo una sensación sobre lo que va a pasar a final de año pero no lo voy a decir. Lo sabe Martí a quien se lo dije al finalizar el año pasado, lo saben algunos amigos con quien se puede hablar de fútbol y pocas personas más. Y si quienes aprovecharon el mal momento deportivo para disparar con todo ahora bajan las armas y suben su bandera blanca, me alegra. Juntos seremos más fuertes. Arropados lo lograremos.