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Dominio estéril y un error defensivo, denominadores comunes del tropiezo blanquiazul

Redacción Deporpress | La prensa blanquiazul recogió en sus páginas el primer tropiezo del CD Tenerife en su vuelta a la competición en Segunda División. Después de tres meses de inactividad, los jugadores dirigidos por Rubén Baraja olvidaron la dinámica ascendente de principios del curso, adoleciendo de automatismos ante un rival que ganó por la mínima, prácticamente en la única ocasión clara de los 90 minutos de juego. Así, nos hacemos eco de la voz de los diferentes medios impresos de la Isla.

En primer lugar, El Día abre su portada con un titular conciso: «El CD Tenerife se enreda en Fuenlabrada». En su apertura, el periódico tinerfeño matiza que los blanquiazules apostaron por la posesión de balón, pero que se vieron enormemente castigados por el llamado gol psicológico antes del descanso, lo que minó una reacción positiva tras vestuarios. En su crónica, lo califican como «impotencia y derrota», comentando que la escuadra «paga un caro error defensivo en cadena al filo del descanso, con un dominio estéril del equipo de Baraja, sin profundidad ni ocasiones de gol ante un Fuenlabrada que se reencuentra con la victoria seis meses después».

«Decepcionante regreso del Tenerife» fueron las palabras de Diario de Avisos en su portada de este sábado. «Tras 90 días de inactividad, un mal partido y un absurdo error defensivo en el minuto 44 les cuesta a los pupilos de Rubén Baraja tres puntos importantes frente a un rival directo en la lucha por la permanencia». Dentro de su crónica, añade: «Los insulares no crean casi peligro de cara a la portería rival».

Como contrapunto al mal sabor de boca, contrasta con el chute de alegría para el conjunto fuenlabreño. El medio informativo Fuenlabrada noticias calificó como «correcto» el debut de Sandoval en el banquillo: «Aprobado general y tres puntos para volver a respirar», reza en su titular. No gustó en exceso la versión tinerfeña, a quien «le costaba salir con la pelota jugada por culpa de la buena presión que forzaban las incorporaciones de sus centrocampistas», añade. «Se vio recompensado al borde del descanso, cuando dejó en el suelo a un defensa y esperó la salida del portero para batirle por bajo con la derecha. Otro fallo en la línea defensiva tinerfeña, muy imprecisa a la hora de sacar el balón jugado desde su portería.». Una serie de males que el cronista detalla en dos puntos claves: «ser fallón atrás y no encontrar la ruta hacia la portería de Pol Freixanet, prácticamente inédito durante el partido. Se echaron arriba en los últimos veinte minutos, empujados por la necesidad de empatar y por los cambios ofensivos. Pero no ocurrió nada. Dos o tres disparos, pero todos altos y sin precisión».