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Divide y perderás

Por @MaverickGold

No se puede comprender el fútbol sin la discusión y la controversia. Todos entendemos que cuando se vierte una opinión sobre materia futbolística lo normal es que haya unas cuantas que vayan en sentido contrario. La realidad es que con el Tenerife da la impresión de que se amplifica la divergencia. Los del pro o los anti están perfectamente alineados, y sin dudar de su intención –tanto la buena como la mala- se espera que la crítica sea constructiva.

Traducido: el debate en torno al CD Tenerife continúa dividido entre los que van por la izquierda y los que van por la derecha, pero pretendiendo que los primeros cojan por su lado. Muchas veces, la pasión que desata el Tenerife se confunde con lujuria, pero ahora no podemos obviar que todo lo que concierne al club blanquiazul tiene una caja de resonancia de muchos watios. Se pide un cambio. Se necesita un cambio. Después de 10 años este Consejo de Administración está agotado de ideas e ilusiones. El cambio, para mejor se supone, porque no todos los cambios aclaran el panorama y presentan mejoras. La afición está ávida de ilusiones. La hinchada quiere vibrar. Los seguidores no entienden de reducción de deuda y tesorería blanca. El pueblo pide éxitos deportivos, pero no razona que para eso se necesita orden financiero. Proyecto. Una palabra que adorna lo que tanto se ha espantado en esta Isla en los últimos años. No vale todo, no vale cualquiera. No se puede gobernar sin apoyos. No se puede conformar un grupo que lidere el cambio si el líder es discutido. Tenerife, la tierra de las oportunidades. Club Deportivo Tenerife, el club de las vanidades.