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Distracciones

por @juanjo_ramos

Somos dados en la Isla a distraernos. Por eso, entiendo a José Luis Martí cuando prefiere retrasar su renovación hasta saber lo que pasa con el CD Tenerife de esta temporada. No digo que no acabe renovando mañana mismo o transija cuando la clasificación para el play off sea una realidad, pero tampoco me extrañaría que espere hasta saber si hay ascenso o no. Tiene razón porque no es lo mismo seguir siendo el entrenador de un equipo que acabe séptimo que de uno que se ha clasificado para las eliminatorias. Ni siquiera es lo mismo jugarlas y perder que hacerlo y ascender. Es evidente. Yo también esperaría. Con un matiz: lo diría. “Señores, no voy a renovar hasta que acabe la temporada”. Y fin de las especulaciones.

Y me refería a las distracciones porque ahora que llegamos a la recta final, escuece en el club que haya temas sin resolver. Atado el futuro de Alfonso Serrano, hubieran querido Miguel Concepción y sus colaboradores dejar cerradas las renovaciones del entrenador, Aarón Ñíguez y Cristo González. Con el ilicitano hay distancia (prudencial), pero al menos las conversaciones solo llevan un mes en marcha. Con el canterano ya son ocho. Que los representantes del jugador no lo iban a poner fácil era algo con lo que se contaba. Solo hay que recordar su proceder en las conversaciones por Omar Perdomo o Nano. Incluso, se puede preguntar por ellos en Las Palmas.

Pero lo que ha sorprendido es el jugador. Es curioso que alguien tan joven y con tanto talento pueda acabar siendo más noticia por si se pone una camiseta inadecuada en los viajes que por su fútbol. Jugar en 3 de los últimos 15 partidos con el mismo entrenador que le había puesto en 13 de los 15 anteriores debería hacerle reflexionar. Claro que también pueden llegar a la conclusión él y los suyos de que hay periodistas buenos (los que le hacen la pelota) y malos (los que no), que el entrenador ha enloquecido, que el club no le quiere poner porque no ha renovado y hasta que hay oscuros intereses del Club Bildelberg, que maneja el mundo y todo eso, para que no triunfe. Puede ser esta conjunción de factores o, simplemente, que su rendimiento actual no da para ser titular en este Tenerife porque hay otros compañeros que ponen, dan y aportan más.

Acabo con Suso. Dejémosle en paz. Él mismo se ha cansado de repetir que lleva unos meses por debajo de su rendimiento habitual, ese que le ha llevado a ser indiscutible y clave en el juego blanquiazul de las últimas temporadas. No voy a destacar aquí su tinerfeñismo ni su compromiso. Sobra hacerlo. Solo digo que no machaquemos al capitán. Es el primero que quiere mejorar. Que sabe que tiene que mejorar. Si tiene que jugar otro, que juegue otro. Apostemos por ese otro. Pero sin cebarnos con Suso. Su trayectoria merece un respeto. Y conociéndole un poquito, seguro que firmaba no jugar ni un segundo más y que el Tenerife ascienda. Lo firmaba, pero no será así. Me da que tiene mucho que decir en esta recta final.