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Disfrutar el momento

Por @beatrizpalmero

Llevo todo el día pensando sobre qué escribir. Pensé primero en repasar esos errores arbitrales humanos, pero imperdonables que, en los últimos tiempos han venido a perjudicar al Tenerife. Pero estoy de demasiado buen humor para hablar de algo tan grosero.

Así que pensé luego comentar la esperada vuelta al once de Aitor (¡al fin!) que el madrileño celebró con un pase en largo de esos a los que nos tenía acostumbrado para Iñaki, que acabó convirtiéndose en el primer gol blanquiazul en el Coliseum Alfonso Pérez. Pero tampoco quiero desmerecer el trabajo que ha hecho Alberto, incluso Carlos Ruiz, en las últimas semanas.

Luego fijé mi atención en la convocatoria de Choco Lozano para Honduras, lo que nos privará próximamente de un tándem que está dando muy buenos resultados, el que forma el centroamericano con Amath N’diaye. Pero este equipo ha demostrado que es capaz de sobreponerse a cualquier ausencia.

También recordé la iniciativa de un grupo de aficionados que, por Twitter, han intentado recuperar el buen ambiente que había en torno al equipo, incluso en Segunda B, y que se ha deteriorado y casi destruido en los últimos años. Este domingo se ha organizado el recibimiento al equipo a las 14:20 horas en el Estadio, lástima que la liga se empeñe en poner horarios tan poco naturales para el aficionado y tan poco propicios para disfrutar con calma el almuerzo de un domingo de asueto. Este tema también me pone de mal humor.

Al final concluyo que no me apetece hablar de ningún tema ligado a la actualidad blanquiazul. Estoy en ese momento, después de ver tanto tiempo como se deteriora intencionadamente el ambiente en torno al equipo, en el que sólo quiero disfrutar de este remanso de tranquilidad. Los resultados, ya saben, mandan, y si son buenos, además, hacen que se escondan las críticas feroces esperando tiempos peores. Y ahora que hay un poco de silencio en torno al equipo, prefiero cerrar los ojos y disfrutar de esa dinámica que hacía tiempo que no veía en los blanquiazules, en esa fe en uno mismo, en la confianza que transmiten de que pueden superar cualquier adversidad, incluso un penalti en contra ridículo. Qué agradable sensación poder volver a decir: Hay que tener fe. Porque es lo que este equipo transmite. Sí, déjenme disfrutar de este silencio, incluso el mío, que no sabemos cuánto va a durar.