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Disfrutar del camino

por @juanjo_ramos

Recuerdo viajar con el Tenerife en finales de temporada dramáticos. Principalmente, una visita a Murcia en la penúltima jornada de la temporada 05-06 que a punto estuvo de mandarnos al pozo de la Segunda B. Perdía 2-0 el equipo blanquiazul en La Condomina y no se me va del recuerdo el rostro desencajado de Adolfo Baines, eterno portero suplente aquel curso, pidiendo a sus compañeros un último esfuerzo. El milagroso empate final aseguró la permanencia en un año para olvidar. Ni se me ocurre entrar en detalle sobre el desplazamiento a Mestalla de 2010 que supuso la confirmación del descenso a Segunda.

Pero sobre todo tengo en la mente finales de curso en los que no se jugaba nada el Tenerife. De esos tediosos, en los que se hablaba más de renovaciones o fichajes que de fútbol en sí. Así, viajamos a La Rosaleda como invitados de primera fila para ver el ascenso del Málaga en 2008, acudimos a la clasificación del Sporting para el play off en 2014 o empatamos a tres contra el Numancia en 2015 en un día para olvidar. Incluso, despedimos al Bilbao Athletic del fútbol profesional no se sabe por cuánto tiempo hace solo 12 meses. Tampoco entro en detalle sobre los viajes a Albacete o Las Palmas ya descendidos a Segunda B en 2011.

Por eso, por el drama o por el aburrimiento, es de agradecer lo que va a conseguir el Tenerife de la presente temporada. A un punto está de lograr que vivamos algo distinto. Sí, en 2012 y 2013 jugamos eliminatorias de ascenso a Segunda A. Y algo más atrás, en 1989, una promoción contra el Betis por una plaza en Primera. Pero esto tiene sus novedades y alicientes. Se decidirá todo en apenas diez días, lo que no deja de ser curioso después de diez meses y 42 jornadas de competición. Y hasta cuatro días antes no se sabrá ni el rival ni el estadio del primer encuentro. Casi no habrá tiempo de digerir un resultado para afrontar el siguiente choque y no les digo ya para preparar un viaje masivo de aficionados al lugar donde se decida todo.

Puede que los de José Luis Martí no pasen de la primera eliminatoria y el día 18 se vayan de vacaciones. Lo harán frustrados y con la amargura de volver al kilómetro cero de la larga carrera tras las vacaciones. Pero deben saber que ya nos sentiremos agradecidos por la ilusión que han despertado estos últimos meses en el tinerfeñismo. Por la oportunidad de vivir un play off, de estar en boca de toda España. Igual sí que superan a su primer rival y se plantan en la eliminatoria decisiva. Y puede que el 25 estemos todos celebrando algo grande en la Plaza de España. Manda la tradición a ascender en año impar y fuera de casa. Sea así o no, la lección de estos momentos que vivimos es que hay que disfrutar del camino sin obsesionarse con la meta y ser agradecidos por la oportunidad que nos han dado plantilla y técnicos de caminar con ellos.