Por @emmagutierrezca
Señores pasajeros, bienvenidos a bordo. Pongan su respaldo en posición vertical, abróchense los cinturones y desconecten sus teléfonos móviles. En unos minutos, entraremos en pista para el despegue.
Con un discurso de bienvenida similar a este se encuentran todos los pasajeros que, tras muchos meses en casa, cargan su mochila con toda la ilusión del mundo y vuelven a los aeropuertos. Atrás quedaron los Callejeros Viajeros que nos hacían soñar por televisión, los libros que nos teletransportaban a ciudades recónditas y paisajes de ensueño.
Es hora de disfrutar lo que nos hemos perdido, de investigar, planear, descubrir. Es tiempo de coger vuelo, pero también, de interiorizar con mimo, calma y serenidad todo el apasionante proceso que trae un viaje consigo. Desde que comienzas a elegir ciudad hasta que, con la sonrisa más triste del mundo, deshaces la maleta.
Señores pasajeros blanquiazules, abonados y simpatizantes en esta 21/22, es hora de divertirnos en nuestro particular viaje. Y es que esta temporada, tiene todos los ingredientes que uno de los buenos necesita.
La renovación de Ramis, aquella apuesta de destino que en el mes de junio quizás no te parecía acertada, hoy comienza, con los hoteles elegidos y las excursiones pensadas, a entusiasmarte un poquito más. ¿Quién nos iba a decir en el momento de su firma que a mitad de septiembre la palabra dimisión estaría borrada –al menos, temporalmente- del vocabulario tinerfeñista?
Ni hablar de las piezas escogidas por Cordero. Mellot es ese hotel que reservaste por precio y, al segundo día de las vacaciones, te demuestra que a veces es mejor un 3* céntrico que un superlujo a 25 minutos en taxi de la ciudad. Sacrificio, corazón y prestaciones. ¿Qué más podemos pedir?
Si además tenemos a Míchel como sobrecargo en este vuelo, sabemos que en el desembarque reinará el orden, como en el centro del campo cada vez que él se encarga de manejarlo. La tripulación cuando vuelva Aitor Sanz de su lesión, será de primera clase.
Quizás durante estos meses nos toque oír eso de que estamos atravesando una zona de turbulencias, contamos con ello. Pero no pasa nada. En los desplazamientos, como en el fútbol y como en la vida, tropezaremos nueve veces para levantarnos diez.
Da igual que viajes solo, en pareja o con un montón de amigos. Lo vas a pasar bien. No te negaré que quizás te toca pelear en la elección del alojamiento, o al decidir si pagan traslado o se van en metro hasta el aeropuerto. Pero te garantizo que, al fin y al cabo, lo bueno compensa siempre esos pequeños refunfuños que nos cogemos cuando algo no sale como nos gusta. Como cuando un domingo llegas al Heliodoro y tu asiento no está tan azul como debiera.
No sabemos dónde vamos a aterrizar, no sabemos si tomaremos tierra en una mañana nublada de Los Rodeos o, si en mayo, nuestro avión seguirá volando alto. Pero para eso, quedan aún muchos meses en los que todos deseamos mantener la velocidad de crucero.
Mientras tanto, sigamos sonriendo a cada jugada, insistamos en dar un poquito de nuestro aliento cada domingo. Pase lo que pase, es hora de disfrutar del camino, de enorgullecerse en cada pequeña victoria, como cuando compras la última entrada de la Alhambra o sabes que, al fin, subirás al piso 102 del Empire State.
Tripulación, preparen cabina para el aterrizaje. No tengan miedo de llevar sobrepeso de ilusión en sus equipajes de mano. Puede que este sea uno de esos vuelos que toma tierra entre aplausos.