Por @rondoscutillas
El CD Tenerife ha armado ya buena parte de su proyecto para la temporada 2020-21. Juan Carlos Cordero tiene las cosas claras y ha decidido hacer su apuesta. El tiempo dirá si estaba equivocado o no pero, acostumbrados como estábamos a que las cosas funcionasen a otra velocidad y a tener más dudas que certezas en junio, se agradece que haya diligencia en la toma de decisiones.
La columna vertebral del equipo tiene garantizada su continuidad, con la única incógnita de lo que suceda con las posibles ofertas que lleguen por Luis Milla. Cordero ha optado por dar continuidad, a través de la renovación, a todos aquellos jugadores que, por galones, tenían más peso específico en el vestuario y acababan contrato. Y también eligió ampliar el vínculo de aquellos que considera que van a tener más recorrido en la isla del que fijaban las condiciones que se encontró cuando accedió al cargo (Shaq Moore o Nikola Sipcic).
Este miércoles nos hemos almorzado con la ampliación de contrato del majorero Jorge Padilla. Se trata de una gran noticia para la cadena blanquiazul. Sobre todo porque, con ella, Cordero deja claro que, en su ideario, los puentes entre el fútbol base y el primer equipo no se acaban solo con hacer la pretemporada con el primer equipo o aparecer, de manera esporádica, con los ‘mayores’.
Este movimiento es similar a lo que, en su día, se hizo con otros canteranos como Jorge Sáenz, que estuvo cinco campañas con el primer equipo desde que debutó. O Alberto Jiménez, que ya acumula siete. Futbolistas que, independientemente de partir con ficha del filial o tener dorsal en el primer equipo, se ganaron la oportunidad de tener hueco en el proyecto a largo plazo. Y a los que luego, su rendimiento y el mercado, les ha ido colocando dentro del panorama del fútbol profesional.
La ampliación de Jorge Padilla también refuerza la apuesta de Sesé Rivero y Mazinho de darle galones de Tercera División a un jugador juvenil. Y, sobre todo, demuestra que Rivero no estaba loco cuando lo hizo debutar con el primer equipo cuando solo acumulaba cinco titularidades con el filial. También respalda la decisión de Rubén Baraja, que lo mantuvo en sus primeros partidos como técnico blanquiazul. Pero, sobre todo, premia a Jorge Padilla y su gran trabajo.
En el fútbol, sin saber a veces por qué, hay trenes que solo pasan una vez. Y Padilla, tras poner de su parte, quizá ha tenido la suerte de dar con técnicos que han sabido valorarlo y de encontrarse ahora en su camino con un director deportivo que, con la decisión que ha adoptado, está claro que ha visto algo en él. A partir de ahí, debe ser el delantero el que demuestre, de aquí por delante, que ni Sesé Rivero primero, ni Rubén Baraja después, ni Juan Carlos Cordero ahora se han equivocado con él.
Si lo demuestra, será una operación muy buena para todos. Tanto si está muchos años en el club como si resulta que su techo supera el lugar donde esté el Tenerife. Eso sí, la pelota está en el tejado de este prometedor atacante. Y debe mostrar su perfil más ambicioso ya mismo porque, con once partidos en tan pocas fechas cuando se reanude el campeonato, lo normal es que haya minutos para casi todos.
Volviendo al principio de la reflexión de este artículo, tengo curiosidad por saber cómo gestionará el nuevo director deportivo los recursos económicos que, dependiendo de si hay alguna venta o no, va a poder manejar cuando concluya esta Liga. Y, sobre todo, cómo se las ingeniará para, con el esqueleto de la plantilla ya armada, poder incorporar a uno o dos futbolistas que, de verdad, sean diferenciales.