Skip to main content Scroll Top

Diez defectos del Tenerife de Fran Fernández

Redacción Deporpress | El batacazo del CD Tenerife ante el Mirandés, que ganaba en el Heliodoro por primera vez en su historia, ha llenado de dudas al entorno blanquiazul cuando apenas se llevan disputadas tres jornadas. ¿Pero tienen base estas dudas?

La realidad es que el equipo no funciona como debería. Sacó adelante a duras penas su compromiso contra el Málaga, en el que tuvo tramos de duda. Y cayó ante el Alcorcón mostrando una endeblez sorprendente después de encajar el 1-0. Antes, tampoco controló con solvencia la contienda. Pero ante el Mirandés se acrecentaron sus defectos.

      1. Errores individuales. Dependen más de los jugadores que del trabajo del entrenador. El Tenerife lleva cuatro con valor gol. Ante el cuadro mirandesista fueron Ortolá y Bruno Wilson, aunque se pueden sumar las evitables expulsiones de Álex Bermejo y Javi Alonso.
      2. Jugadores lejos de su mejor nivel físico. El central portugués, precisamente, no parece estar en las mejores condiciones para competir. Más que por el físico, por su escaso conocimiento de la Liga Smartbank. El de Gio Zarfino sí es un problema claro de ritmo. Su nivel está muy por encima de lo exhibido.
      3. Fuera de sitio. Fran Fernández ha apostado por el doble lateral con Pomares como extremo, algo que ya había hecho en Alcorcón junto a Bellvís, pero el resultado es desalentador. Pese a la buena voluntad del futbolista y a su labor defensiva, no aporta profundidad ni desborde. Bermejo tampoco parece adaptarse a la media punta.
      4. Distancia entre líneas. El Tenerife es un equipo muy largo. Juega con las líneas demasiado separadas, algo que en Segunda se convierte en un pecado mortal. Su premisa inicial, la de robar lo más cerca del marco contrario que se pueda, no se cumple.
      5. Presión desajustada. La explicación al punto anterior está en dos fases: en la defensiva, la presión alta no se ajusta y, rota la primera línea, el rival encuentra muchos metros libres para correr y armar su ataque. Esto fuerza a un repliegue desordenado y a destiempo.
      6. Nueve aislado. En la fase ofensiva, Apeh está demasiado solo. El Tenerife quema sus ataques con desplazamientos largos que, en pocas ocasiones, encuentran segundas jugadas. Las pocas veces que el nigeriano logra amortiguar el balón ve como las ayudas están lejos.
      7. Un equipo ‘tuerto’. Ha pasado en otras temporadas y se repite el guión: el cuadro insular profundiza, casi siempre, por su banda derecha. No es difícil de entender si se comparan los extremos (en la diestra juega uno de verdad y en la zurda un lateral) o los laterales (Shaq o un central reconvertido como Álex Muñoz). Esto, unido al punto anterior, convierte los ataques tinerfeños en previsibles y fáciles de defender.
      8. Abuso de centros laterales. La forma de finalizar sus llegadas también llama la atención. Los de Fran Fernández acaban mucho colgando balones al área, no siempre en situaciones de ventaja, y carecen de juego interior. Pocas veces se les ve combinar para finalizar por dentro.
      9. Deficiencias del juego combinativo. Aunque no parece ser una prioridad para el entrenador, al Tenerife le cuesta un mundo sacar el balón jugado. Aitor Sanz se encuentra solo en esta función y las dificultades de sus compañeros para perfilarse o entregar con calidad rompiendo líneas quedan en evidencia con frecuencia. En campo contrario, el madrileño es absolutamente necesario para aportar claridad. Pero no puede asomarse al área contraria y tapar.
      10. Balón parado. Ante el Alcorcón, dificultades en la estrategia defensiva. Contra el Mirandés, el 1-0 a la salida de un córner. Estas deficiencias quedaron de manifiesto ante Las Palmas, en el último amistoso de pretemporada, y sorprenden en un equipo de tantos centímetros sobre el terreno de juego. Tampoco hace mucho daño en ataque ni tiene un lanzador definido. Aitor, Suso o Jacobo han sido algunos de los ejecutores.