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Detalles canarios

Por @beatrizpalmero

 

Creo que es el primer Día de Canarias en mucho tiempo en el que no me toca trabajar ni estar pendiente de la Luchada Institucional, este año, en Valle Gran Rey. Pero sí me ha tocado estos días hablar con los chicos sobre la cultura canaria que, a sus edades, en cierta forma desprecian: “la música folclórica es para viejos”, “¿qué es eso del salto del pastor?” o “yo no voy a un terrero ni muerto” son algunas de las frases con las que he tenido que  lidiar. Y me doy cuenta de que, en cierta forma, nuestra generación no ha sabido transmitir a las nuevas lo que sí transmitieron nuestros padres o abuelos: el amor por lo nuestro. Nos hemos hecho tan cosmopolitas en una sociedad cada vez más globalizada que nos hemos olvidado de poner énfasis en nuestro acento. Y eso se traslada a todos los ámbitos.

Es normal ver a los alumnos con camisetas del Madrid, del Barça, hasta de equipos extranjeros, pero rara vez me he tropezado a alguno con la camiseta del Tenerife. Casi me emociono cuando uno de ellos tenía el otro día la pulsera de Disa con el nombre de Suso NT. Llevan las camisetas de los Lakers, los Bulls o los Cavs, pero jamás he visto a ninguno con la del Iberostar Tenerife. Y muchos dirán que eso es una estupidez, pero siempre he pensado que en los detalles se manifiesta la realidad, tal y como decía la ilustradora  norteamericana Florence Scovel: “todo lo que el hombre siente profundamente o imagina claramente queda impreso en el subconsicente y se manifiesta en los menores detalles”. Así que, creo enormemente, que estos detalles se demuestra que las nuevas generaciones no sueñan con representar al equipo de su tierra o que no se sienten orgullosos de la tierra porque no hemos sabido transmitir que Canarias es mucho más que un buen sitio para vivir con sol y playa.

Y ese runrún que lleva unos meses rondando mi cabeza se confirmó este lunes cuando les dije a mis alumnos que si ellos no se molestaban en conocer las costumbres y tradiciones y transmitirlas perderíamos aquello que nos diferencia de los demás y nos hace únicos y su respuesta fue “¿y eso qué importa?”. Creo que pocas veces me habían dejado sin palabras.

De nosotros depende que sí importe, que nuestros sucesores lo entiendan. Algo tan simple como regalar una camiseta del Tenerife, del Canarias o del Haris, como ponernos a bailar una isa un día cualquiera con ellos o comer costillas con papas tal día como hoy. Porque “pensamos en generalidades, pero vivimos en detalles” (Alfred Whitehead).