Por @JF_Rojas
Con bastante frecuencia las circunstancias arrastran a los entrenadores a sistemas o alineaciones diferentes de las que habrían deseado. Una inercia de buenos o malos resultados, la lesión de un futbolista o una determinada configuración de plantilla pueden condicionar el trabajo del técnico del fútbol introduciendo factores externos a sus decisiones. En ese contexto el trabajo del entrenador también consiste en manejar la tensión entre lo que le conviene y lo que reclama su sensibilidad. El equilibrio perfecto entre lo que uno desearía y lo que conviene en cada momento se presenta muy pocas veces en la vida así que la mayoría de las veces el secreto del éxito reside en la buena gestión de esas dos fuerzas contradictorias. En el fútbol ocurre algo parecido.
Cuando el sábado vi la alineación del Tenerife pensé en eso. Siempre sospeché que Agné sería partidario de alinear a Ricardo cuando el jugador se encontrara en condiciones. El discurso del técnico coincide en muchos aspectos con las características del mediocentro del equipo y, de hecho, Agné ha manifestado con frecuencia que echa de menos ciertas cualidades que sólo se encuentran en el realejero. La pausa, la inteligencia en el posicionamiento o el ritmo de toque de Ricardo encajan con el gusto futbolístico del técnico y era de esperar que en algún momento terminara por dejarse llevar por su sensibilidad. Estaba en el aire sin embargo si lo haría en el momento más conveniente.
La mayor parte de las críticas a la apuesta de Agné en Mallorca se han centrado en su decisión de intervenir en una parte del campo que venía funcionando bien. Si hay una verdad aceptada en el fútbol es que no se toca lo que funciona y es muy cierto que la pareja Vitolo-Sanz ha venido dando un gran nivel durante toda la temporada. Yo no comparto las críticas a un entrenador que intenta ser coherente con su gusto futbolístico aunque sí coincido en que quizás el sábado ya era tarde para dejarse llevar por su sensibilidad. Como Agné, uno echa de menos las cualidades de Ricardo en el centro campo del Tenerife pero intentar abrir nuevos caminos con el equipo viajando por el filo de la navaja es un una empresa arriesgada. Habrá tiempo, confiemos, para que el técnico pueda buscar su propio equipo. Ahora mejor que mantenga lo que ha hecho funcionar con ciertas garantías aunque no sea del todo de su gusto.