por @juanjo_ramos
Empiezo dejando claro que no creo que haya nada más importante para un futbolista y un entrenador que participar en un Mundial. Partiendo de esta base, no entiendo la decisión de Julen Lopetegui. Es una deslealtad hacia la Federación que le había renovado el contrato hace solo dos semanas. Es una irresponsabilidad sabiendo que España jugaba solo 72 horas después de anunciarse su fichaje por el Real Madrid. Es una torpeza porque no cabe en cabeza humana plantearse que no iba a pasar nada si se hacía pública su decisión y que podría seguir trabajando sin perturbar el ambiente de trabajo ni su concentración en el mes más importante para una selección cada cuatro años. Es una insensatez creer que en un país polarizado, en el que están madridistas y barcelonistas a la greña constantemente, irse a uno de esos clubes (a cualquiera de ellos) no iba a suponer tener a la otra mitad en contra. Es irrespetuoso no hacer caso a Luis Rubiales, su jefe en ese momento, cuando le pidió no comentar el asunto y comunicárselo a los jugadores unos minutos más tarde. Y es incongruente que 24 horas después de su destitución esté ya sentado en la sala de prensa del Real Madrid si tan triste y afectado se siente, si tan concentrado estaba en el Mundial.
¿Qué debería haber hecho Rubiales? ¿Mirar para otro lado? ¿Permitir que su seleccionador, renovado hace dos semanas hasta 2020, empiece a negociar con un club a espaldas suyas? Su decisión ha sido la única que podía tomar. Desagradable, pero acertada. Lo ha hecho rápido y eligiendo bien el sustituto. Puede que Fernando Hierro, partiendo de cero, no fuera ni candidato. Pero en las circunstancias actuales es el candidato perfecto. Conoce a los jugadores, tiene llegada y lleva viendo trabajar a la selección desde que se concentró.
Puede que, si no están corrompidos por ese debate maléfico Madrid-Barcelona, sigan leyendo. Y entonces podré compartir con ustedes que yo también me quedo con dudas. No es saludable cambiar de seleccionador a tres días del debut. Ni por ambiente ni por cuestiones futbolísticas. Pero mantener a Lopetegui tampoco garantizaba nada. Nadie puede asegurar que esto saldrá mal ni que la decisión contraria iba a salir bien. A mí, por ejemplo, me dejó bastantes dudas el último amistoso ante Túnez.
Me queda mirar al Real Madrid, que no ha cometido ilegalidad alguna. Puede que le haya faltado delicadeza, pero el fútbol actual carece de ella. Simplemente, llamó a un entrenador para ver si estaba dispuesto y se encontró con una respuesta positiva. Igual que creo que el Madrid de hace 20 años jamás le hubiera hecho esto a la selección, estoy convencido de que ahora se ve como algo normal. Incluso creo que el Barcelona, en circunstancias parecidas, hubiera hecho lo mismo. Pero no nos volvamos locos mirando a Rubiales o al Madrid. Si Lopetegui se porta como un señor y hace lo mismo que Joachim Low, negarse a hablar hasta después del Mundial, no estaríamos en este debate ni con esta preocupación. Mal Julen, muy mal.