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Descanso Mundial

por  @juanjo_ramos

El Mundial no es un Madrid-Barça. Déjennos en paz. Aquellos que no sepan distinguir entre la Liga y una Copa del Mundo, que sean capaces de celebrar los goles de Cristiano Ronaldo contra España, el fracaso de Argentina porque les vale para menospreciar a Messi y otras tonterías que no están al nivel de lo que supone disfrutar del mejor mes que un aficionado al fútbol puede vivir cada cuatro años que nos dejen en paz a los demás. Sí, amigos. Hay vida más allá del Real Madrid y el Barcelona.

Seguro que hay culés disfrutando de la calidad de Isco o la solidez de Ramos ahora que están en el equipo al que animan (España) o madridistas que ven a Busquets e Iniesta como piezas insustituibles y hasta aplauden los 100 partidos de Piqué con La Roja. Pero los otros, los del ruido, prefieren vivir en la confrontación permanente.

Los chiringuiteros están cargándose el fútbol. El pique sano ha dado paso a la permanente búsqueda de una justificación para enmierdar al eterno rival. Y cansa. Da asco. Venga del lado que venga. Si los aficionados madridistas y barcelonistas escucharan más a sus propios jugadores, tendríamos un clima más sano. Modric, al que solo podemos disfrutar al lado de Rakitic con Croacia, decía después de completar un partido sensacional que “Messi es un jugador increíble, pero él solo no puede hacer todo. En el fútbol hay que tener ayuda de tus compañeros. Aunque él es muy grande, necesita ayuda».

Mientras él convertía en amables palabras hacia el rival esta gran verdad, los chiringuiteros madridistas le atizaban al 10 de Argentina para que su mal partido se convirtiera en la justificación de la superioridad de Cristiano. Los chiringuiteros culés, en cambio, tragaban sapos a la espera de que Irán obre el milagro en la tercera jornada y se cargue a Portugal precipitadamente.

Todo eso es lícito, pero menos sano para disfrutar de un Mundial. Es una forma de ver las cosas, pero desde luego un legado peor que entregar a nuestros hijos. Yo prefiero disfrutar del milagro islandés, de la rebeldía de Senegal con Sadio Mané al frente, de la aparición eléctrica de Arzani en Australia, del olfato goleador de Harry Kane o de la irreverencia de México ante la campeona del mundo. Prefiero hacerme “japonés” porque juega Gaku Shibasaki como titular, valorar el crecimiento de Irán, entender el gesto político de los suizos hijos de refugiados albanokosovares cuando le marcan a Serbia y sentir envidia por esos aficionados que están en Rusia viviendo ese ambientazo.

Llámenme iluso. Pero en estos tiempos hasta se agradece no ser aficionado a un equipo grande. Así no tienes que justificarte por pensar que Messi es el mejor de la historia porque el fútbol es ahora mucho más difícil y competitivo que hace 30 años. Igual que Maradona mejoró a Pelé y este a Di Stéfano, dentro de 20 años habrá otro que mejore al argentino. Con suerte no jugará ni en el Madrid ni en el Barça. Así, la mitad de la España chiringuitera no le negará el pan y la sal. Y nos dejará en paz a los demás, a los que no estamos ni estaremos en esa guerra. A los que somos de Camacho y pasamos del Conde Lecquio, Matamoros, Roncero, Juanma Rodríguez, Carme Barceló y demás.