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Dertycia (2-8-15), por @IvanVillanua

Lo leí en Facebook. Era algo así: «te das cuenta de lo querido y admirado que es alguien cuando subes a un taxi con él y el conductor se niega a cobrarle a cambio de una foto a su lado». Hacía referencia a Dertycia. «El Pelado» o «Mr. Propper»… para mi siempre fue Óscar Alberto Dertycia. Porque de pequeño, cuando admiras a un futbolista, puedes emularlo de dos maneras: gritando con pasión solo su apellido o apodo….o regocijándote algunos segundos entonando, de principio a fin, su nombre y apellidos. Y para mi, no era lo mismo decir «Dertycia» a secas que «Óscar Alberto Dertycia». Todo junto y sin olvidar nada. Mi hermano Jonay creció con su equipaje y fue su fan absoluto durante muchos años. Después se marchó pero dejó en la isla una huella imborrable. Tan grande que por mucho que pasen los años esta seguirá siendo su tierra y él seguirá siendo nuestro delantero estrella.

Coincidiendo con su llegada parece que el equipo ha recibido una inyección de moral y buenas vibraciones. Ante Las Palmas, en la ida de la Mahou ha mejorado mucho el juego y este domingo los chicos llenaron el García Sanabria para presentar sus equipaciones. Derty tiene mucho que ver en esto. Su porte físico que no ha cambiado en nada y su sonrisa es un halo de esperanza. Como para no serlo después de echar la mirada hacia atrás y verlo celebrar aquel gol de cabeza ante el Real Madrid. Brazos estirados y muñequeras para secarse las gotas de sudor. El sudor que su cuerpo soltaba desde el minuto uno que era cuando el argentino empezaba a correr para no parar de hacerlo hasta hora y media después. O aquel trallazo a la cruceta ante el Real Madrid en el Bernabéu en la noche en la que los socios blancos lanzaron los cojines al césped, indignados.

Me contaron el pasado jueves que le van a proponer que se quede a vivir en Tenerife. Buscarle un trabajo y ser parte, posiblemente, de algún proyecto de futuro para presidir el Tenerife. Quizá se lo piense y lo tengamos cerca de nosotros durante más tiempo. Al fin y al cabo es un chicharrero más. Y quien sabe si un punto de inflexión futuro para el nuevo proyecto blanquiazul.