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Deporte y valores

 

 

 

 

 

 

 

Por Tamara De La Rosa (www.tamaradelarosapsicologa.es)

¿Sabías que la involucración temprana de los niños en el deporte favorece el buen desarrollo físico y mental de éstos, educándole en valores esenciales para la vida misma? Debemos aprovechar el deporte no solo para promover la salud, sino como potenciador de actitudes, comportamientos y valores positivos.

Cuando hablamos por ejemplo del fútbol, tendemos a pensar solo en 22 jugadores, un árbitro y lo que hay detrás (directiva, federaciones). Pero se nos escapan muchísimos detalles que van más allá. El deporte es una escuela donde se aprenden los principales valores y capacidades que necesitamos para la vida. Curioso cómo, al final del partido, gane quien gane, los jugadores se dan la mano, intercambian camisetas así como denuncian todo acto que vaya en contra del espíritu deportivo. Y, ¿Qué mejor manera de nutrirnos de buenos valores sino es a través del juego?

1- Deportividad y juego limpio: En todo deporte existe unas reglas de juego y normas de convivencia que los jugadores han de cumplir, y la omisión de éstas tiene sus consecuencias. Se educa en responsabilizarse de sus acciones y gestionar la frustración que surge en estos casos.

2- Autoconocimiento: Con frecuencia conocemos más características de otros que de nosotros mismos. El autoconocimiento es necesario para poner en marcha la mejor versión de uno. Conocer fortalezas y debilidades para así, mejorar o eliminar debilidades, y mantener y seguir potenciando las fortalezas. Los deportistas que obtienen mejores resultados son los que tienen una mejor capacidad de análisis de sus debilidades y fortalezas y los que mejor conocen sus posibilidades en función de variables externas en las competiciones.

3- Trabajo en equipo: Se fomenta la socialización, el compañerismo, el respeto, la amistad, la lucha por la igualdad, preocupación por lo demás (empatía). Aprenden que trabajando solos pueden ganar partidos, pero trabajando en equipo pueden ganar campeonatos. Celebrarán juntos los triunfos y se apoyaran y animarán en las derrotas.

4- Expresión de emociones: Se trata de una habilidad importantísima en la vida. No solo hay que expresar emociones tras conseguir una victoria. Un buen entrenador debe hacer que sus jugadores también descarguen esa frustración que sienten cuando los derrotan. Sentir furia después de tanto esfuerzo, es normal y debemos permitirlo. Sólo que, lo antes posible, debemos recordarle a la mente que perder forma parte del juego y que revivir la derrota una y otra vez, es como meter el dedo en la herida y no permitir que cicatrice. El dolor forma parte de la vida, pero revivirlo una y otra vez es una elección. Analizar la jugada, errores, aprender de ellos, y utilizarlos, como motivación para superarse en el siguiente partido, es la mejor opción. Pasar página, como en la vida misma.

5- Autodisciplina: Espíritu del esfuerzo. Aprenden que nada es regalado. Que quien algo quiere, algo le cuesta y no hablamos de dinero, sino de esfuerzo. Cuando algo merece la pena debemos trabajar con constancia y perseverancia. Dos claves de éxito en el deporte y en la vida. Insistir, resistir, persistir y nunca desistir.

6- Competitividad: Aprenden a no conformarse con ser buenos, sino luchar por ser los mejores. Siempre desde la humildad y la deportividad. Gran lección también para la vida, no conformarte con lo que tienes, sino con lo que mereces.

7- Resolución de problemas y creatividad: Cuando el equipo pasa una mala temporada el problema es de “todos”. Se trabaja la creatividad y resolución de problemas para así tener una mejor abanico de soluciones y alternativas. El error está en todos, y todos han de involucrarse en la búsqueda de solución.

8- Reto personal: Aprenden a marcarse retos, objetivos, propósitos. Se entrenan y esfuerzan para conseguirlo. Desarrollan su capacidad de superación. Importante también para la vida ¿no?

9- Espíritu optimista: Cuando sales al terreno de juego, tu actitud juega un papel muy importante. Si sales con temor, inseguro, y pendiente del que dirán, seguramente no des dos zancadas sin que te roben el balón. Pero si de lo contrario, pisas el campo seguro de ti mismo, con la cabeza alta y decidido a dar el 100 x 100 de ti, es cierto que no tienes el éxito garantizado, pero si aumenta muchísimo la probabilidad de ganar. Como en la vida misma. Confianza en uno mismo y sus posibilidades.

Lo que muchos ven como una pelea absurda entre rivales, una actividad de fin de semana y casual, una actividad para liberar adrenalina y limpiar toxina, va mucho más allá. Quien realmente se involucra, logra sentir pasión y ama el deporte, adquiere inconscientemente valores y aptitudes que le servirán y facilitarán el desarrollo de su vida personal. Y como no, un papel fundamental es el de un buen entrenador.

El deporte, es como la vida misma.