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Demasiado

Por @rondoscutillas

Salvo milagro, se acabó el sueño. El proyecto del Tenerife 2017/18 naufragó en Vallecas. De manera injusta y dolorosa, pero la posibilidad de subir de categoría se quebró. Aunque los números y las matemáticas dejen un atisbo de utopía, el ascenso es ya algo absolutamente irreal. Tanto como lo era jugarte la temporada a cara o cruz en casa del líder y pretender salir de allí con vida. Sobre todo si, una vez más, concedes demasiados regalos y defiendes en todos los goles encajados de una manera horrible.

El Tenerife se despide de su objetivo demasiado pronto. A nada menos que cinco jornadas para el final del campeonato. Es la consecuencia lógica de haber firmado un curso demasiado irregular. De haber sido un desastre fuera de casa hasta que se produjo el relevo de técnico. De haberte dejado puntos contra los siete últimos equipos de la clasificación y de, como bien apuntaba hace unos días Juanjo Toledo, haber sumado únicamente 6 puntos de 30 posibles contra los seis primeros de la tabla.

Para nuestra desgracia, el Tenerife que iba a pelear por el ascenso directo tras ganar a Zaragoza y Barcelona B en las dos primeras jornadas, se fue derritiendo tras el mes de agosto. Se olvidó de competir como visitante y fue sumando derrota tras derrota lejos del Heliodoro. Y, a partir de ahí, ya solo fue líder en mala suerte. Perdió a elementos muy valiosos mes tras mes por culpa de las lesiones, como Villar, Montañés o Longo, que mermaron notablemente su potencial ofensivo.

Y luego, para contarlo todo, fue perjudicado también en dos partidos clave por el estamento arbitral. Ante el Huesca, con la señalización de un penalti inexistente que supuso el empate oscense y la expulsión de Carlos Ruiz, algo que terminó de condenar a los blanquiazules. O en Vallecas, con un penalti de libro sobre Acosta cuando el marcador aún reflejaba 0-0.

El mayor pecado, a mi juicio, de este curso ha sido el balance defensivo. El Tenerife, si descontamos a los cuatro equipos que están en zona de descenso en la actualidad, es el tercero que más goles recibe de toda la Segunda División. Encajar 47 goles en 37 partidos son unos datos demasiado sonrojantes para un aspirante a algo importante si se comparan, por ejemplo, con los 22 del Cádiz, los 30 del Sporting o los 34 de Huesca y Numancia.

Etxeberria ha advertido que no van a bajar los brazos. Es lo mínimo exigible para un equipo que prometió dejarse el alma. Sobre todo porque, aunque ya no se acceda al playoff, hay una bonita suma de dinero en juego. No es lo mismo acabar en el undécimo puesto actual que ser séptimos. Y en estar lo más arriba posible, quizá esté la opción de recibir de la LFP una cantidad  mayor para lanzarte al mercado y poder pagar a un delantero del perfil y el caché económico del Longo de esta temporada. Si no, te arriesgas a quedarte con un presupuesto inferior que te obligue, con resignación, a contar con un atacante de menos garantías.

Lo mejor que puede hacer ahora el Tenerife es poner el contador a cero. Y afrontar estos cinco partidos como un campeonato de menos de un mes y medio. Solo pido que todos cumplan hasta el último día. Que jueguen cada partido como si fuese el último y que no haya barra libre a la relajación y el sálvese quien pueda. Eso, sin duda, sería un desaire hacia una afición que respondió al mínimo guiño y que, otro año más, también ha vuelto a darles demasiado.