Redacción Deporpress | 2017 será recordado como el año al que al CD Tenerife le faltó poner la guinda al pastel del ascenso a Primera División.
El 24 de junio de 2017, en el Coliseum Alfonso Pérez, el Getafe despertaba de un sueño que se antojaba imposible por la marcha inicial en la temporada 2016/17. El tres a uno encajado en tierras madrileñas sepultó las aspiraciones de retornar a la élite al grupo de José Luis Martí, en su primer curso al frente del equipo desde el principio de una temporada.
Los goles de Pacheco y Faurlín neutralizaron el tanto del ‘Choco’ Lozano los 17 minutos que, de manera virtual, daba el ascenso a los blanquiazules. Centenares de seguidores tinerfeñistas en las gradas vivieron una pesadilla de la que, a día de hoy, aun tratan de despertar con la promesa de una nueva campaña en la pelea, pero que los resultados se están encargando de alejar.
Con el equipo clasificado en cuarto lugar, el 15 de junio llegaría el primer partido por el ascenso. El rival en la primera eliminatoria fue el Cádiz de Álvaro Cervera, querido y odiado a partes desiguales tras su paso por el Tenerife, y al que clasificó justo por detrás de los insulares.
Un gol de Ager Aketxe, aspiración en los últimos tiempos del CD Tenerife, en el minuto 64 de partido, complicó el pase de ronda; pero pudo ser mucho peor si el Cádiz llega a materializar alguna más de las numerosas ocasiones de gol que dispuso en el Ramón de Carranza. Los de Cervera perdonaron a un Tenerife que salió vivo de ese primer duelo, apelando al espíritu del Heliodoro.
No falló la afición el 18 de junio en la vuelta; 21.762 espectadores acudieron a la llamada para abarrotar el estadio y empujar con Gaku Shibasaki, que lavó la cara del equipo desde que se incorporó a las alineaciones tras su llegada en enero, para batir la portería gaditana. A pesar de los esfuerzos del Cádiz, supo aguantar el sufrimiento el Tenerife hasta el pitido final de Areces Franco, que metía al Tenerife en la final por el ascenso, cota impensable en los primeros meses de competición.
Así llegó la ronda definitiva ante el Getafe, tercero en la clasificación final de la Liga, por lo que los madrileños jugaron con el factor campo a su favor. Jorge Sáenz, con un espléndido remate de cabeza tras un córner sacado por Shibasaki, batía a los 21 minutos de partido a Guaita, haciendo estallar un Heliodoro de nuevo abarrotado por 21.450 seguidores en las gradas.
Con esa pírrica pero importante ventaja acudió el 24 de junio el Tenerife al Coliseum, con el objetivo de hacer bueno el marcador de la ida. Además un gol tinerfeño obligaba a los de José Bordalás a marcar nada menos que tres… y eso fue exactamente lo que ocurrió.
A pesar de que el aliento blanquiazul llegaba desde uno de los rincones del estadio madrileño, el Getafe, en apenas 12 minutos ya había remontado el marcador con tantos de Faurlín y Dani Pacheco, la pesadilla para el Tenerife. Aun así ‘Choco’ Lozano remató a gol un centro de, quién si no, Shibasaki, a los 16 minutos para colocar un dos a uno que metía al Tenerife en Primera División.
Pero fue solo un espejismo, porque el Getafe, muy superior ante su volátil afición, conseguirá de nuevo por medio de Pacheco, a los 37 minutos, marcar un gol antes del descanso que cambiaba de nuevo las tornas; el Tenerife se veía superado en todo.
En la segunda parte no hubo mucho que contar porque el Getafe no quiso jugar y controló mejor sus emociones y a un Prieto Iglesias al que el partido se le hizo grande y eterno. Amath N´Diaye y Aarón Ñíguez dispusieron sin embargo de un par de claras ocasiones de gol que no pudieron materializar y que hubiera cambiado el signo de un ascenso que hubiera cambiado la historia del representativo de cara a la 17/18.