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Deciden Ángel y la versión habitual del Tenerife

Redacción Deporpress | Deciden Ángel y la versión habitual del Tenerife. Fue la noche de Ángel, la noche en la que el delantero tinerfeño volvió a sonreír como blanquiazul al marcar los dos goles de la victoria ante el Racing de Santander. Sin embargo, el choque en el Heliodoro dio para más, con un Tenerife de dos caras, las dos positivas, pero solo una resultó eficaz.

Después de la derrota en Ipurúa, el representativo saltó al césped del Rodríguez López con ganas de ganar y de agradar. Con un especialmente enérgico Waldo, los de Asier Garitano dominaron el partido, intercalando ataques verticales con otros más elaborados. Ante la superioridad local, los cántabros no pudieron hacer otra cosa que aguantar arropaditos en su campo.

Sin embargo, los minutos fueron pasando, así como las internadas por banda del Tenerife, pero el electrónico no se movía. Parecía también que los futbolistas también órdenes de disparar, pues jugadores como Corredera, Waldo, Enric y Sergio González finalizaron acciones con disparos desde media distancia. Aun así, descanso y empate a cero en una primera parte muy superior del elenco insular.

Ya en la segunda parte, el Tenerife siguió intentándolo, pero con un ritmo menor y sin tanta presión en campo contrario. Posteriormente se dio paso a un partido más trabado con muchas faltas, pero la caída de Ernic Gallego hizo enmudecer el estadio. Todo el mundo, tanto en directo como a través de la televisión se llevaron las manos a la cabeza y, aunque no pudo seguir jugando, que haya salido por su propio pie es la noticia más importante de todas.

Volviendo al fútbol, el Tenerife decidió con su versión habitual. Sin tanta ‘posesión’ y tirando de efectividad, una contra comandada por Luismi Cruz acabó en el penalti que transformó Ángel para llevar el delirio a las gradas. Una euforia que se convirtió en éxtasis pocos minutos después cuando el delantero anotó su doblete tras resolver a la perfección un mano a mano desde el centro del campo. Pasara lo que pasara, era la noche de Ángel.

En un visto y no visto, el Tenerife ganaba 2-0 y, como suele suceder esta temporada, amarró el resultado con mano de hierro. Los 99 minutos de encuentro por fin tocaron a su fin y el representativo volvió a la senda del triunfo. Un meritorio partido en el que se vio todo el repertorio insular, aunque los goles dictan cómo es más efectivo. Sea como fuera, victoria y con un nuevo (e importante) soldado sumado a la causa.