Por @juanjo_ramos
Que el entorno del Tenerife es tóxico está escrito y hasta demostrado. Aficionados y periodistas nos empeñamos en encanallar cada tramo, sea de competición o de mercado, de las temporadas. En estas semanas está tocando abrir debates sobre los primeros movimientos de Víctor Moreno. Todo se discute y, lo que es peor, sin saber.
Empecemos por Bryan Acosta. Hay quien pretendía que se obligara al jugador a seguir. Supongo que por una suerte de poder que debería tener el Tenerife y no tuvieron el Barcelona con Neymar o el Madrid con Cristiano. El caso es que se intentó y hasta se convenció al jugador en agosto. Pero ha llegado enero y quiere irse. Entiende que es la oportunidad de su vida.
En estas, el club observa tres cosas: la insistencia e incomodidad creciente del jugador, su rendimiento decreciente vinculado a las dificultades de José Luis Oltra para encontrarle un sitio ideal en el once y una oportunidad para acudir al mercado de invierno en mejores condiciones. ¿Qué debía hacer? ¿Ignorar todas las señales?
Avancemos en el proceso: el traspaso. No hay otro club en Segunda que, en el último lustro, haya obtenido tanto dinero vendiendo jugadores como el CD Tenerife. Como el logro hay que apuntárselo fundamentalmente a Alfonso Serrano interesa poco decirlo. Pero es así. Bryan Acosta llegó por 50.000 euros y se va, lejos de su mejor nivel de rendimiento estable, por una cantidad más próxima a los 3 millones que a los 2. Además, Dallas pagará en los plazos que pretendía el Tenerife. Todo son ventajas, salvo la pérdida deportiva de un jugador que ya no era indiscutible.
Pero aquí se discute todo. Probablemente los mismos que veían a Bryan a su llegada como un negociete de Serrano censuran ahora su salida o dudan sobre el potencial de Fernando Coniglio, el delantero argentino llamado a ser el primer fichaje de Víctor Moreno. Así somos. Un par de vídeos, unos comentarios de algunos aficionados argentinos y ya hay datos suficientes para condenar al chico. Sin aterrizar en la Isla. Sin fallar una sola ocasión de gol.
Si Coniglio se cruza en el aeropuerto con Bryan, igual el hondureño nos hace el favor de decirle que no todos los birrias estamos llenos de fatalismo.